BARCELONA, 31 (EUROPA PRESS)

Un estudio liderado por el Hospital del Mar de Barcelona ha logrado detectar una asociación “lineal y directa” entre nueve variantes genéticas y el riesgo de sufrir una cardiopatía isquémica, independientes de los factores de riesgo ya conocidos como la obesidad o la falta de una dieta equilibrada.

El hallazgo permite asegurar que, a mayor presencia de estas variantes genéticas, mayor es el riesgo de sufrir la enfermedad –que se origina por el estrechamiento de las arterias coronarias que llevan sangre al músculo cardíaco–, por lo que mejora la información disponible para predecir el riesgo coronario.

El estudio, desarrollado por el Grupo de Epidemiología y Genética Cardiovascular del Instituto de Investigación del Hospital del Mar (Imim), miembros de Ciberesp (Ciber Epidemiología y Salud Pública), la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Servicio de Neurología del Hospital del Mar, ha sido publicado en la revista de la Sociedad Española de Cardiología.

La cardiopatía isquémica es la enfermedad cardiovascular más prevalente en España, de la que se calcula que existen más de un millón de personas que la padecen de forma crónica, y es la causante de la mayor parte de los infartos agudos de miocardio.

Los investigadores señalan que la relevancia de los antecedentes familiares y la existencia de factores de riesgo ya eran factores conocidos desde hace años, pero subrayan que en los últimos años se han identificado variantes genéticas que “de forma individual” se asocian con una mayor probabilidad de sufrir cardiopatía isquémica.

El estudio incluyó a unos 2.000 pacientes enfermos, además de 5.400 personas sanas y, tras analizar las 21 variantes genéticas conocidas que se asocian con la dolencia, concluyó que nueve se asociaban de forma independiente de los factores de riesgo.

Uno de los autores del estudio y miembro de la Sociedad Española de Cardiología, Roberto Elosua, ha señalado que uno de los grandes retos actuales pasa por mejorar los instrumentos que sirvan para “calcular el riesgo” de una persona de sufrir cardiopatía isquémica en un futuro.

“Las variantes genéticas que no se asocian con ningún factor de riesgo cardiovascular clásico son las que pueden permitir identificar nuevos mecanismos de desarrollo de la enfermedad, nuevas dianas terapéuticas y actuar como nuevos biomarcadores para contribuir a mejorar la capacidad de predicción del riesgo coronario y a la reclasificación de individuos en riesgo intermedio”, ha puntualizado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *