Nuevo antibiótico contra la bacteria más común en infección hospitalaria

MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

Un nuevo antibiótico en fase experimental podría ser eficaz para luchar contra la bacteria responsable de la mayoría de las infecciones adquiridas en hospitales y lugares públicos que resultan resistentes a los tratamientos existentes, según demuestra una imagen obtenida durante el estudio realizado por GlaxoSmithKline en colaboración con Wellcome Trust, una organización caritativa mundial.

Mediante una técnica denominada cristalografía de rayos X, el equipo de investigadores ha capturado una imagen de un componente de la enzima topoisomerasa, que ayuda a la bacteria a producir proteínas y replicarse.

«Detener esta enzima conseguiría evitar, por tanto, la reproducción de la bacteria», ha explicado uno de los miembros del grupo de investigación de enfermedades infecciosas de GSK, Michael Gwynn.

Los fármacos quinolonas, que atacan a esta enzima han sido usados como antibióticos con éxito desde 1962, sin embargo, la bacteria ha ido incrementando su resistencia a este tipo de medicamentos.

A través de esta imagen, la investigación ha podido demostrar que este nuevo antibiótico ataca a la enzima en lugares diferentes que las quinolonas, permitiendo detener a la misma bacteria que hasta ahora se muestra resistente a los antiguos tratamientos.

Gwynn ha explicado que en la investigación buscaron una nueva manera de atacar a esta enzima, «ya que es la manera en la que clínicamente se ha probado que es efectivo luchar contra ella».

«Estas imágenes y los datos aportados demuestran la eficacia de este compuesto contra un tipo de bacterias, lo que confirma que la enzima puede todavía ser bloqueada incluso cuando la bacteria ha mostrado resistencia a otros antibióticos», ha afirmado.

El estudio, ha confirmado además, la potencia del nuevo fármaco contra otras bacterias resistentes a los antibióticos como el «stafilococo aureu» y contra bacterias gram negativos «E.coli», «pseudomonas», «klebsiella» y «acinetobacter».

Estas últimas resultan especialmente difíciles de atacar, ya que cuentan con una membrana exterior que protege las células, de modo que interfiere en la penetración del fármaco. De modo, que los nuevos medicamentos no deben sólo ser tóxicos con el patógeno sino que deben ser capaces primero, de superar las barreras para introducirse en la célula.

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