La Unidad de Ictus del Clínico de Valladolid investiga el tratamiento trombolítico con una ventana de nueve horas

Una publicación recoge los protocolos de diagnóstico y tratamiento de la Unidad del centro hospitalario vallisoletano

VALLADOLID, 21 (EUROPA PRESS)

La Unidad de Ictus del Hospital Clínico Universitario de Valladolid trabaja en una línea de investigación para el tratamiento trombolítico del ictus con una ventana que llega a las nueve horas, lo que supone el triple de tiempo de la que hasta hace dos años se establecía y el doble de la actual.

Así lo ha explicado en declaraciones a Europa Press el coordinador de la Unidad de Ictus del Clínico, Juan Francisco Arenillas, coautor de la publicación que recoge los protocolos de diagnóstico y tratamiento de la Unidad que se presentará mañana.

Arenillas ha señalado que el tratamiento trombolítico actualmente sólo se considera seguro y eficaz hasta las 4,5 horas de sufrir un ictus y es el intervalo o “ventana” en la que se administra de forma convencional.

Sin embargo, en régimen de investigación se lleva a cabo en el Clínico con algo que es “marca de la casa” y que es la posibilidad de hacer TAC de perfusión o resonancia de perfusión durante las 24 horas. Se trata de unas herramientas que permiten saber si el cerebro es “viable” aunque haya pasado mucho tiempo y si determinada actuación puede beneficiar y salvar gran parte del tejido cerebral.

A partir de las 4,5 horas, el infarto cerebral es “intenso” y normalmente no hay tratamiento, aunque un porcentaje importante de enfermos pueden ser tratados y, de hecho, se obtienen buenos resultados.

Entre las seis y las nueve horas, explicó el coordinador de la Unidad, se participa actualmente en un ensayo clínico internacional con un medicamento denominado “desmoteplasa”, que es “muy prometedor” y con menos efectos secundarios que el actual.

Ante estas investigaciones y avances, Arenillas indicó que en los protocolos de actuación del Clínico de Valladolid ya se contempla la ventana de nueve horas mientras en otros lugares es hasta las seis.

El coordinador de la Unidad explicó que son proyectos de investigación que no son accesibles en ninguna otra unidad del ictus de Castilla y León y lo que persiguen es beneficiar a más pacientes y contar con “ventanas” más amplias pero siempre corregido con el “axioma” de que cuanto antes, mejor.

De esta forma, además de existir la posibilidad de salvar más vidas se pueden minimizar las secuelas de una enfermedad que es la segunda muerte de España y la primera en caso de las mujeres, pero además es más preocupante para los pacientes que es la primera causa de invalidez.

Precisamente por ello y ante la importancia de tratar esta enfermedad de una forma rápida, eficaz y debido a que los tratamientos tienen un carácter multidisciplinar, se han elaborado los protocolos de diagnóstico y tratamiento de la Unidad de Ictus del Hospital Clínico.

Con esta publicación se persigue “unificar o protocolizar” el manejo de los diferentes pacientes con ictus y homologar el “manejo” de pacientes con las guías de práctica clínica internacionales y ofrecer a los pacientes los mejores tratamientos que están al alcance.

Se trata de una guía integral, indicó Arenillas, porque recoge todo el proceso de tratamiento del ictus, desde el diagnóstico hasta la terapia e intenta dar una visión multidisciplinar porque se trata de una enfermedad en la que destaca la gran cantidad de servicios que se ven involucrados, que han tenido que redactar parte de los protocolos o corregir los que ya lo estaban. Asimismo, se ha intentado que todo el mundo que tiene que intervenir ante esta patología haya dado su visto bueno.

Juan Francisco Arenillas explicó que además se ha intentado que todo su contenido estuviera en un formato “manejable”, es decir, que “quepa en el bolsillo de la bata” y todo el mundo ponga “mucho cuidado” y el hospital tenga un manual de referencia para cada actuación.

En este sentido, el responsable del área de ictus del Clínico aseguró que era algo necesario porque hasta el momento se manejaban protocolos de otras unidades de esta enfermedad pero en este caso tiene un “sello propio”, una visión que se adapta y que tiene un “toque” que lo hace propio y se adapta a la práctica clínica diaria.

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