Investigadores del ICM logran por vez primera la reproducción en cautividad de medusas

BARCELONA, 13 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) de Cataluña han logrado por primera vez a escala mundial la reproducción en cautividad de algunas de las especies de medusas más comunes en el Mediterráneo, un hito científico que permite el estudio del ciclo vital completo de estos cnidarios.

En una entrevista con Europa Press, la científica Dacha Atienza explicó que se ha logrado reproducir cuatro de las siete especies más comunes en la costa catalana, la “Pelagia noctiluca”, la “Rhizostoma pulmo”, la “Cotylorhiza tuberculata” y la “Aurelia aurita”.

El Proyecto Medusa, que se instauró en 2007 y parte de la colaboración entre la Agencia Catalana del Agua (ACA) y el Instituto liderado por el investigador Josep Maria Gili, ha permitido asimismo constatar que la presencia de medusas en las costas mediterráneas tiene un carácter “cíclico”, sin que por el momento se pueda establecer el nivel de afectación que habrá cada año.

Los registros reflejan que 2005 y 2006 fueron los años con mayor presencia de medusas, aunque todavía es pronto para saber por qué, cuándo se repetirá el fenómeno, o si cuando se repita la afectación será todavía mayor. Fuentes de la Cruz Roja confirmaron asimismo a Europa Press que el número de atenciones por picadas de medusa llevados a cabo en 2009 no llegaron a 11.000, la mitad de las que se produjeron en 2006.

“Contrariamente a lo que se piensa, no hay nada que confirme que estamos recibiendo cada vez más medusas” en el Mediterráneo, precisó, si bien confirmó que la sobreexplotación pesquera de especies como el atún rojo hacen que estos cnidarios cuenten con menos depredadores.

La presencia de alimento, la temperatura del agua y las propias características de cada especie son algunos de los baremos que los científicos han logrado identificar, ya que el ciclo vital de las medusas en el Mediterráneo, a excepción de la “Pelagia noctiluca”, es similar al de una mariposa.

De este modo, algunas especies son más comunes en junio y julio, y otras en agosto y septiembre. De entre ellas, la Rizhostoma y la Pelagia son las más urticantes, y la segunda es la responsable de la mayoría de picaduras, al presentar un patrón reproductivo diferente en alta mar, y ser visible en las costas en cualquier época del año.

RECOGIDA DE DATOS

Atienza señaló que la recogida de datos en Cataluña se lleva a cabo desde 2000 y que los ayuntamientos colaboran en el proyecto desde hace tres –este año lo harán más de 30 consistorios–, lo que ha permitido desarrollar un primer mapa de las incidencias anuales.

En cualquier caso, Atienza señaló que en los últimos años solo se izaron en las playas catalanas tres banderas rojas que prohibieran el baño por la presencia de medusas, y que de las cerca de 15.000 inspecciones que realiza el ACA cada verano en las playas, en solo un 7% de los casos –en los peores años– se avistó algún ejemplar de medusa.

La investigadora recordó que las medusas se acercan a la playa empujadas por vientos y corrientes que en verano es más posible que soplen hacia la costa, pero ésta no es su intención puesto que mueren al tocar la arena. Por el camino han logrado completar su ciclo reproductivo, y los pólipos fecundados se fijan en cualquier sustrato duro hasta que las condiciones adecuadas permitan su eclosión.

La Cruz Roja, por su parte, recordó que en caso de picadura se recomienda no rascarse, retirar los restos urticantes que puedan quedar en la piel y limpiar la herida con agua salada o suero, así como aplicar frío sobre la zona afectada.

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