Controlar el riesgo cardiovascular podría retrasar la aparición de demencias como el Alzheimer, según una investigadora

Incluso podría evitar que se manifestase la propia enfermedad

MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Controlar los factores de riesgo cardiovascular a partir de la juventud o de la mediana edad, consumiendo productos de la Dieta Mediterránea y practicando ejercicio físico, se podría retrasar la aparición de los síntomas de demencias como el Alzheimer e incluso, evitar que se manifestase en el paciente la propia enfermedad neurodegenerativa, ha apuntado este jueves la investigadora en Alzheimer Ana Frank, participante del II Foro Social del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED).

Según esta experta, está demostrado que, cuando se dan a la vez la enfermedad cardiovascular y neurodegeneración, una situación frecuente en los ancianos, se produce “un efecto sinérgico por el que la enfermedad cardiovascular hace que el cerebro sea más vulnerable y pueda expresar antes los síntomas de la enfermedad neurodegenerativa”.

“Esto fue demostrado por un estudio realizado en una comunidad de monjas de Estados Unidos, sometidas a mismos hábitos y dietas desde la juventud, en el que se vio que las monjas que fallecían con demencia tenían, en proporción, más lesiones mixtas que las que habían fallecido sin demencia, quienes a lo mejor tenían Alzheimer, pero en las que no se había manifestado y estaban limpias de enfermedad vascular cerebral”, expuso.

Para esta investigadora, aunque esta teoría no está demostrada, hay autores que incluso están intentando comprobar que existe una relación, pude incluso que directa, entre las lesiones de los vasos sanguíneos y la patogenia del Alzheimer.

COMBATIR LA HIPERTENSIÓN Y REDUCIR UN 55% LAS DEMENCIAS

En este sentido apunta un subanálisis de un estudio realizado para averiguar con qué fármacos se controlaba mejor la tensión de 4.000 pacientes hipertensos, que trató de averiguar cuántos pacientes desarrollaban demencia y mostró “que, en el grupo que había recibido tratamiento hipertensivo, desarrollaban demencia la mitad de pacientes que los que lo desarrollaron en el grupo que no recibió tratamiento”.

“Fue un análisis secundario de este estudio, pero de ahí se deduce, extrapolando también los datos, que el tratamiento hipertensivo reduciría un 55 por ciento la aparición de demencias, demencias mixtas, no necesariamente sólo Alzheimer, ya que algunos casos desarrollaron Alzheimer y otros demencia mixta”, ha anotado.

Para la investigadora, la relación entre demencia y enfermedad cardiovascular podrían deberse, según algunas hipótesis, a que la propia lesión vascular hiciera que todos los procesos relacionados con la aparición del Alzheimer “se magnificasen”, por lo que sería como “echar más leña al fuego” al proceso degenerativo.

“Si ya de por sí hay neuroinflamanción, aparición de radicales libres, oxidación lipídica por la propia neurodegeneración, a estos territorios cerebrales les estamos privando del flujo sanguíneo, de nutrientes, debido a la enfermedad vascular-cerebral, estamos favoreciendo todavía más el proceso degenerativo”, indica.

A juicio de esta investigadora, “como la lesión vascular sí se puede prevenir, controlando desde la juventud o edad mediana de la vida los factores de riesgo cardiovascular, a lo mejor, controlándolos, aunque el cerebro se degenere, puede que no llegue nunca a expresar los síntomas”.

Asegura que retrasar la aparición de los síntomas del Alzheimer unos cinco años reduciría la incidencia de esta enfermedad, ya que los pacientes –en su mayoría personas mayores de 65 años– se morirían antes de otras patologías.

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