El yoga mejora el sueño y reduce la fatiga después de un cáncer, según estudio

Más de la mitad de los pacientes tienen problemas para dormir cuando concluyen su tratamiento

CHICAGO (EE.UU), 6 (Del enviado especial de EUROPA PRESS, Salvador Alcaide)

Investigadores de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, aseguran que los pacientes que han sobrevivido a un cáncer pueden mejorar notablemente su calidad de vida practicando yoga ya que les ayuda a dormir mejor y sufrir menos episodios de fatiga, según los resultados de un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO, por sus siglas en inglés), que se está celebrando en Chicago (EE.UU.).

Estos autores han concluido el mayor estudio controlado hasta la fecha que evaluaba los efectos de una terapia con yoga en pacientes oncológicos, ya que en él han participado un total de 410 pacientes que acababan de superar un cáncer. El 96 por ciento eran mujeres y tres de cada cuatro habían dejado atrás un tumor mamario.

Todos estos pacientes habían presentado problemas de sueño entre los dos y 24 meses después de haber finalizado su terapia adyuvante, algo común ya que se trata de uno de los efectos adversos más frecuentes de quienes sobreviven a un cáncer, junto con la fatiga. De hecho, hasta el 80 por ciento tiene dificultades para dormir durante el tratamiento, una situación que persiste cuando finaliza la terapia en más de la mitad de los casos (65%).

Para tratar de erradicar estos problemas, los participantes en este estudio iniciaron un programa de yoga de un mes, con dos sesiones por semana, que incluía ejercicios de respiración, meditación y aprendizaje de diferentes posiciones típicas de esta doctrina hindú.

Tras finalizar esta terapia, el 22 por ciento de los pacientes aseguró haber mejorado la calidad de su sueño (frente al 12 de un grupo control que no practicó yoga), mientras que uno de cada tres reconoció tener menos problemas para dormir(31%, frente al 16% del otro grupo) y redujo su somnolencia durante el día (29%, frente al 5%).

Además, estos pacientes redujeron en un 21 por ciento el consumo de fármacos para dormir, mientras que en el grupo control que no practicó yoga se incrementó su uso en un 5 por ciento.

Los investigadores detectaron, al mismo tiempo, que quienes practicaron yoga redujeron hasta en un 42 por ciento los episodios de control, mientras que en el grupo de control se redujo este problema sólo en un 12 por ciento al cabo de cuatro semanas.

Para Karen Mustian, autora principal del estudio y profesora de Oncología de la Universidad de Rochester, estos resultados apuntan a que «con un tratamiento sencillo y no farmacológico los médicos pueden ayudar a sus pacientes a solventar problemas muy comunes relacionados con el cáncer».

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