Un asteroide causó la mancha al sur de Júpiter de 2009

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Sin previo aviso, un misterioso objeto golpeó Júpiter el 19 de julio de 2009. En primer lugar, llamó la atención de un astrónomo aficionado en Australia, y pronto los observatorios de todo el mundo, incluyendo el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, pudieron ver cómo la mancha fue reduciéndose hasta desaparecer en unos meses.

Los astrónomos habían sido testigos de este tipo de eventos cósmicos antes. Cicatrices similares se habían quedado atrás en el curso de una semana en julio de 1994, cuando más de 20 piezas del cometa P / Shoemaker-Levy 9 (SL9) se sumergieron en la atmósfera de Júpiter. El impacto de 2009 se produjo en la misma semana, 15 años después, dejando una herida oscura del tamaño del Océano Pacífico.

Los astrónomos compararon imágenes del Hubble de ambas colisiones y dicen que el culpable en este caso puede haber sido un asteroide de unos 500 metros de diámetro. Las imágenes, por lo tanto, pueden mostrar por primera vez lo que ocurre inmediatamente después de que un asteroide, en lugar de un cometa, golpea otro planeta.

Los bombardeos de Júpiter revelan que el sistema solar es un lugar bullicioso, donde acontecimientos imprevisibles pueden producirse con más frecuencia de lo previsto inicialmente. Los impactos sobre Júpiter se producen cada pocos cientos a unos miles de años. Aunque hay estudios para catalogar asteroides, muchos cuerpos pequeños aún pueden pasar inadvertidos y aparecer en cualquier momento para causar estragos.

“Este evento solitario nos tomó por sorpresa, y sólo podemos ver las consecuencias del impacto, pero afortunadamente tenemos en 1994 las observaciones del Hubble que capturó toda la gama de los fenómenos de impacto, incluida la naturaleza de los objetos a partir de observaciones pre-impacto” dijo Heidi Hammel, astrónoma del Instituto de Ciencias Espaciales, en Boulder, Colorado.

En 2009 el equipo de Hammel tomó las imágenes del campo de escombros con el Hubble. El análisis reveló diferencias clave entre los dos choques (en 1994 y 2009), proporcionando pistas sobre el evento del 2009. Los astrónomos vieron un halo alrededor de los sitios distintos de impacto con imágenes ultravioleta en 1994, pruebas de polvo fino derivados de un cometa al estrellarse. En el caso de 2009 no se registró halo y también se reveló que el sitio de impacto se desvaneció rápidamente. Ambas pistas sugieren un escenario más liviano, propio de que el impacto se produjo por un asteroide en lugar de un cometa con mucho polvo.

La forma alargada del lugar del impacto reciente también se diferencia de lade 1994, lo que indica que el objeto de 2009 descendió desde un ángulo menos profundo que los fragmentos de SL9. El cuerpo de 2009 también vino de una dirección diferente a las piezas SL9.

El miembro del equipo Agustín Sánchez-Lavega de la Universidad del País Vasco y sus colegas realizaron un análisis de las posibles órbitas que el cuerpo que impactó en 2009 podría haber tomado al chocar con Júpiter. Su trabajo indica que el objeto probablmente vino de un cinturón de asteroides secundario con más de 1.100 objetos próximos a Júpiter.

El evento de 2009 fue igual a unos pocos miles de bombas nucleares explotando, comparable a las explosiones de los fragmentos de tamaño mediano de SL9. El impacto del mayor de esos fragmentos fue equivalente al del conjunto del arsenal nuclear mundial, informa la NASA.

El impacto reciente pone de relieve la importante labor realizada por astrónomos aficionados. “Este evento bellamente ilustra cómo los astrónomos aficionados y profesionales pueden trabajar juntos”, señala Hammel. El estudio apareció el 1 de junio en la revista The Astrophysical Journal Letters.

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