La supervivencia en pacientes sometidos a trasplante hepático es cercana al 90%

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

El porcentaje de supervivencia al trasplante hepático en un año en España es cercano al 90 por ciento, dato similar al de Estados Unidos, según ha detallado el doctor Juan Del Río, cirujano general del Departamento de Trasplante en el Hospital Monte Sinai de Nueva York durante I Congreso de la Sociedad Española de Trasplante (SET) que se celebra en Sevilla.

Del Río ha destacado que el rechazo del órgano ha dejado de ser una preocupación para ellos, “al menos en el trasplante hepático, el rechazo de los trasplantes es prácticamente inestimable en la actualidad en estos casos, siempre que se cumplan los procedimientos anteriores y posteriores a la intervención; y sólo se produce si hay un tratamiento pobre o un paciente que no toma la medicación”.

Aun así, el experto ha señalado que la aspiración de esta modalidad es llegar a la tolerancia plena, al punto en que el paciente no necesite un tratamiento tras el trasplante.

Desde el punto de vista quirúrgico, “ese objetivo se materializa en la mejora de la calidad de los órganos utilizados en el trasplante, que cada vez es peor –la mayor parte de los órganos procedía antes de personas jóvenes y sanas, y ahora viene de personas mayores con accidentes cardiovasculares–, logrando el funcionamiento de algunos órganos que en teoría no iban a funcionar”, ha explicado.

El especialista “no puede modificar el número de donantes, pero sí modificar la técnica quirúrgica y hacer que el hígado sufra menos en el trance de la operación, donde pueden ocurrir los daños a largo plazo”, ha señalado Del Río.

Por otro lado, el especialista ha tratado “también el tema del trasplante celular, que ha demostrado ser útil en el caso de tejidos celulares hepáticos para casos agudos”. En ellos, “se trata de mantener con vida al paciente para que el propio hígado no degenere”, ha indicado.

En el caso de la hepatopatía crónica su utilización resulta “muy difícil, porque el hígado se encuentra demasiado dañado y no resulta posible modificar la estructura”, ha afirmado.

Además, Del Río ha abordado también el componente ético del trasplante. En este sentido, ha asegurado que “aceptando el trasplante de donante vivo y sus connotaciones científicas como una realidad, el cirujano tiende siempre a proteger al paciente al máximo”.

“Una vez aceptado, lo más importante del donante vivo es cuál es el conocimiento del paciente trasplantado; éste debe tener conocimiento de todo lo relacionado con su donación. Hay que evitar toda coacción, emocional, económica y de otros tipos”, ha señalado.

Igualmente, ha resaltado que la tendencia es “eliminar los vacíos de información y evitar que los pacientes acudan con desconocimiento a las operaciones, evitando en todo caso un posible mal a un paciente sano”.

En el caso concreto de los trasplantes de hígado, este aspecto es especialmente grave, debido a los riesgos de fracaso hepático y su mortalidad. “Es necesario un análisis psiquiátrico previo al trasplante, que asegure los términos patológicos y psíquicos”, ha indicado.

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