Investigadores de la UPM desarrollan un método para detectar el riesgo de ignición de productos almacenados en silos

MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han desarrollado una metodología con la que ha logrado predecir a priori el riesgo de auto-combustión en productos agrícolas almacenados en silos, mediante un análisis térmico, que estudia la propensión de estos productos a oxidarse y su tendencia a inflamarse, aumentando el riesgo de incendios y explosiones, según ha informado la institución académica.

A través de este análisis, el equipo ha estudiado la propensión de estos productos a oxidarse y su tendencia a inflamarse y proponen una metodología que permite predecir a priori los riesgos asociados en función del material almacenado (azúcar en polvo, maíz, trigo, cebada, alfalfa, soja y harina panificable).

Así, ha detectado que la manipulación de productos agrícolas puede conducir a la formación de nubes de polvo combustible durante el llenado y el vaciado del silo y que nubes similares también se pueden formar alrededor de las bandas transportadoras, la maquinaria y en los almacenes.

Según este grupo de investigadores, las explosiones pueden ocurrir cuando las partículas de estas nubes de polvo reaccionan con el oxígeno en presencia de una fuente de ignición (por ejemplo, chispas de origen mecánico o eléctrico, superficies calientes, descargas electrostáticas, operaciones de corte o soldadura, etcétera).

Además, añaden que otra fuente de ignición es el calor que se produce en los procesos de fermentación aeróbica y anaeróbica de los hongos y las bacterias, y que cualquier fuente de calor contribuye a aumentar el riesgo de calentamiento espontáneo y auto-ignición y ha sido en muchas ocasiones la causa de los incendios y explosiones de polvo.

La causa de este calentamiento espontáneo, según los investigadores, está en el hecho de que los materiales orgánicos que se almacenan en silos absorben oxígeno, lo que puede iniciar reacciones exotérmicas de oxidación. El incremento de la temperatura aumenta aún más la velocidad de estas reacciones y el material se encuentra cada vez más caliente, de modo que este calor puede llevar a la descomposición de la materia, con el desprendimiento de gases inflamables, y también a la auto-ignición de los materiales en sí mismos, originando incendios o convirtiéndose en el foco inicial de explosiones de polvo.

Sin embargo, apuntan que “el principal problema” es que cada producto se comporta de forma diferente, siendo algunos mucho más propensos que otros a producir este tipo de situaciones altamente peligrosas, a pesar de lo cual no existen métodos experimentales aceptados internacionalmente para clasificar estos riesgos en los diferentes materiales.

El equipo de investigadores ha determinado, con métodos desarrollados en el Laboratorio Oficial José María de Madariaga, técnicas experimentales basadas en el análisis térmico de los materiales, y ha propuesto una metodología, por la que empleando dos parámetros experimentales, se llega a “dibujar” un mapa de peligrosidad, donde se puede asignar un nivel de riesgo al material analizado.

Finalmente, el grupo de la UPM asegura que el método es también aplicable no sólo a productos agrícolas sino también a cualquier otro tipo de sólidos granulados, como carbones, biomasas o materiales valorizables energéticamente. En todos ellos existen los riesgos de incendio y explosión y además las pérdidas de materia prima por oxidación suponen un grave desperdicio de los recursos energéticos fósiles y renovables.

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