Un nuevo balón intragástrico permite dejarlo en el estómago hasta un año en vez de seis meses como los actuales

MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

El dispositivo intragástrico Balón Ajustable Spatz (BAS) para el tratamiento de la obesidad permitirá mantenerlo dentro del estómago hasta un año, mientras que los actuales dispositivos no pueden estar más de seis meses, según ha señalado el doctor Fernando Saenger, director médico de Saescomedical que lo distribuirá en España.

Estos balones provocan en el paciente una sensación de saciedad con la que comienzan a adelgazar muy rápido. Pero a medida que pasa el tiempo, esta sensación desaparece. De este modo, cuando a los seis meses se tiene que retirar, provoca en muchos de ellos «traumas y una sensación de dependencia», según ha explicado el doctor Saenger a Europa Press.

En cambio este dispositivo, además de poder mantenerlo durante más tiempo, se puede hacer más o menos grande, así permite aumentar su tamaño a lo largo del tratamiento «para recuperar la sensación de saciedad y continuar con el proceso de pérdida de peso durante más tiempo y con mayor éxito», ha señalado el experto.

Igualmente, en los últimos meses del tratamiento, el efecto saciente se pierde porque el paciente se ha acostumbrado. Pero el balón «puede estar prácticamente deshinchado dentro del estómago» ha explicado, por lo que «el paciente sabe que lo tiene dentro» de manera que se convierte en un estímulo psicológico.

El doctor ha recordado que la obesidad «es una enfermedad crónica», por lo que la reeducación alimentaria es fundamental para el tratamiento. Por ello, ha advertido de que aunque la sensación de saciedad ayuda a los enfermos a adelgazar rápidamente, una vez se acaba deben haber cambiado sus hábitos.

PÉRDIDAS DE PESO INICIALES MAYORES

Los estudios a los que se ha sometido este dispositivo han demostrado que las pérdidas de peso, especialmente en las fases iniciales son algo superiores que con los balones anteriores, llegando hasta un 20 por ciento más en los tres primeros meses del tratamiento. A partir de entonces, «cuando el proceso de pérdida rápida está más estancado, el adelgazamiento es más lento y similar con otro balón», ha señalado el doctor.

Asimismo, Saenger ha comentado como uno de los problemas que presentan los balones tradicionales son las nauseas, vómitos o molestia abdominal. Sin embargo, los estudios sobre BAS han demostrado también que tienen una tolerancia mayor.

Los pacientes a los que se les colocó sufrieron estos síntomas durante un periodo no superior a los cinco primeros días tras la implantación. Pero ninguno de estos síntomas requirió la retirada del balón. De hecho, durante el estudio, a dos pacientes que no toleraron bien la colocación del balón se les disminuyó el volumen del balón y pudieron continuar con el tratamiento.

Otra de las novedades del balón es su seguridad «dado que está relleno de menos suero que los balones normales» y además, por su diseño en caso de rotura, el suero no se elimina por el intestino, «lo cual puede producir una oclusión intestinal», sino que se queda en el estómago «como un objeto inerte», ha explicado el doctor.

Esto se debe a su «sistema de anclaje no quirúrgico, que incrementa su seguridad y facilita el proceso de colocación y retirada, a la vez que permite alargar su vida útil dentro del estómago», ha señalado.

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