El uso de aparato dental mejora la autoestima en pacientes adultos acomplejados o depresivos, según expertos

Los ortodoncistas afirman que estos pacientes terminan el tratamiento con una mejora “ostensible” en sus relaciones personales en su seguridad personal

MADRID, 05 (EUROPA PRESS)

Los beneficios estéticos derivados de ponerse aparato en la edad adulta mejoran “considerablemente” la autoestima de pacientes acomplejados o con historial depresivo previo, según afirmaron este miércoles especialistas en Odontología del Hospital Ruber Dental de Madrid.

“Se ha constatado que muchos pacientes que acuden a la consulta con serios complejos y problemas de autoestima derivados de la apariencia de su boca, terminan el tratamiento con una mejora ostensible tanto en sus relaciones personales como en su seguridad personal”, ha explicado el director del centro, el doctor Guillermo Schoendorff.

“Algunos incluso –añade– han superado por completo profundas depresiones, que les coartaban en muchas situaciones y esferas personales, tras ver el resultado que ha conseguido la ortodoncia”. En este sentido, el aparato tradicional, sea fijo o removible, puede resolver desde leves rotaciones de piezas dentales hasta síndromes más severos, como la fisura labiopalatina, la ausencia de piezas, las mordidas cruzadas o el apiñamiento molar.

La técnica de elección dependerá del tipo de maloclusión o problema a tratar, aunque casi siempre prevalecerá la técnica convencional: los “bracketts”, según han explicado los especialistas de la Ruber. Respecto al inicio del tratamiento, los profesionales discrepan acerca de la edad idónea para comenzar un tratamiento con aparatos, aunque la mayoría coinciden en el momento en que se debe realizar una primera visita al ortodoncista.

Según la doctora Victoria Tarjuelo, ortodoncista del Hospital Ruber Dental, “la edad dependerá del tipo de maloclusión, pero es recomendable acudir a una primera revisión al ortodoncista a los 7 u 8 años, aunque esto no quiere decir que sea el momento en el que se realice el tratamiento. “Si el objetivo es puramente estético, se puede realizar a cualquier edad, pero si hemos de ejercer efectos ortopédicos ha de realizarse precozmente”, comenta esta experta.

APARATOS “INVISIBLES”

En los últimos años muchos pacientes optan por la llamada “técnica invisible” o “Invisalign”, un tratamiento “mucho más estético pero no siempre recomendado” ya que “puede solucionar pequeñas rotaciones o maloclusiones pero no consigue los mismos resultados que unos bracketts”, en palabras del doctor Schoendorff.

En este sentido, los ortodoncistas advierten de la necesaria colaboración que el paciente debe aportar durante la duración del tratamiento, ya que consiste en férulas transparentes que se pueden quitar y poner en cualquier momento, pero que el paciente debe llevarlas durante todo el día y retirarlas únicamente para comer.

En cualquier caso, desde la Clínica Ruber aseguran que los beneficios de la ortodoncia convencional son mayores a los que ofrece “Invisalign”. Según el doctor Schoendorff, “los “bracketts” consiguen un mejor acabado, una mayor estabilidad, no requieren de la colaboración del paciente y son mucho más económicos: un tratamiento con “bracketts” cuesta entre 3.000 y 5.000 euros, mientras que “Invisalign” puede llegar a duplicar ese precio dependiendo de la clínica”.

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