El cambio climático puede traer a España el virus del Nilo Occidental

MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

La enfermedad del virus del Nilo Occidental se describió por vez primera en Uganda en los años 30, aunque el cambio climático o los movimientos migratorios de aves e incluso personas puede propiciar su diseminación en otras partes del mundo, como España, de la misma manera en que ya se ha extendido en Estados Unidos, según asegura Santiago Vega, decano de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia.

Como explica este experto, en declaraciones a Europa Press, este tipo de virus se transmite a través de vectores artrópodos, como mosquitos o garrapatas, cuya picadura puede provocar intensos cuadros de encefalitis que, de no tratarse debidamente, pueden derivar incluso en la muerte, aunque esto apenas pasa en un 10 por ciento de los casos.

Aunque su presencia en Europa se limita por el momento a casos puntuales en Francia o Italia, un brote detectado en Israel en 1999 fue la causa de su expansión a Estados Unidos, donde desde 1999 se han detectado entre 1,3 y 3,5 millones de casos y unos 1.100 fallecimientos. En España, el último caso data de 2004, ligado a un foco que hubo en Portugal que se extendió hasta Badajoz, donde un ciudadano de Barcelona contrajo la infección aunque hasta su vuelta a la ciudad condal no desarrolló la encefalitis.

Sin embargo, aseguró Vega, el aumento de los viajes está propiciando que “estos y otros virus que antes no pasaban del estrecho de Gibraltar se estén localizando en toda Europa”, ya que los vectores que los transmiten pueden cambiar de continente “de las formas más inverosímiles”.

Como ejemplo, el profesor Vega citó las ruedas que se utilizan para recauchutar, que “si llevan un poco agua estancada donde el mosquito haya puesto el huevo, a partir de ahí el huevo puede viajar kilómetros y kilómetros”.

Igualmente, el cambio climático también favorece la expansión de estos virus ya que los mosquitos necesitan para reproducirse unas temperaturas cálidas y humedad, propiciando que “zonas que antes eran hostiles para que el mosquito se reprodujera se hayan vuelto ahora favorables”.

Además, el hecho de que las temperaturas suban hace que aumente el tiempo que el mosquito puede ser capaz de multiplicar el virus en su interior, ya que “si la temperatura es alta el mosquito va a estar más tiempo activo y picando”, reconoció Vega, que participa en unas jornadas en el Campus de Montepríncipe de la Universidad CEU San Pablo en Boadilla del Monte (Madrid), relacionadas con el virus del Nilo Occidental.

DESCRIBEN EL VIRUS EN DOÑANA

Recientemente se ha descrito el virus en unos mosquitos capturados en el Parque Nacional de Doñana (Huelva), mientras que en estudios anteriores el profesor Vega y su equipo trataron de identificar diferentes muestras de vectores en España a fin de detectar la presencia del virus aunque, por el momento, sólo detectaron la presencia de anticuerpos.

En cuanto a la detección de personas infectadas, este experto reconoció que “muchas encefalitis no dan la cara”, por lo que puede darse el caso de que una persona infectada pase desapercibida. “Los casos clínicos son apenas la punta del iceberg”, aseguró Vega.

Del mismo modo, y dado que no se puede distinguir clínicamente, tan sólo con la toma de muestras para aislar el virus en laboratorio, su tratamiento es sintomático “similar a cualquier otra encefalitis”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *