Empleados de Johnson Controls llegan a Mónaco en bicicleta desde Bruselas para exigir acciones contra cambio climático

MÓNACO, 25 (De la enviada especial de EP, Eva González)

Ocho empleados de Johnson Controls, seleccionados entre cincuenta candidatos de la empresa entre Europa y Estados Unidos, llegaron hoy a Mónaco en bicicleta tras recorrer 1.200 kilómetros desde Bruselas (Bélgica) para exigir que “ya es tiempo de actuar” contra el cambio climático.

La marcha “The road to energy eficiency” comenzó el pasado lunes, día 19 de abril, en la capital belga y culminó hoy en Mónaco, muy cerca de donde en mayo se colocará el podio de las carreras de Fórmula uno.

En la línea de meta, el vicepresidente de Sistemas y Servicios de Desarrollo de Eficiencia Energética para Europa y África, Tom Lowery, destacó que con esta acción se demuestra que el “transporte autónomo” tiene un efecto positivo para la eficiencia energética.

Además, como antesala del Forum Euromediterránea de eficiencia energética que se celebrará mañana en Mónaco, exigió un “profundo debate” sobre esta materia y todos los aspectos relacionados con el cambio climático en el que participen líderes de gobiernos, de la sociedad civil y de las ONG para que “de una vez se pase de la política a la acción con soluciones efectivas”.

Por su parte, en la bienvenida a los corredores en las playas monaguescas, el vicepresidente de Ventas y Marketing, Soluciones Energéticas y Eficiencia en la Construcción de la compañía para Europa, Agostino Renna, señaló que una de las soluciones es pensar fórmulas para construir edificios eficientes, pero sobre todo hacer eficientes los numerosos ya construidos.

En este sentido, puso de ejemplo el Empire State Building en Nueva York que mediante soluciones eficientes está a punto de reducir en un 38 por ciento su consumo de energía. “La máxima prioridad es actuar contra el cambio climático. Por supuesto que es una inversión rentable”, destacó.

Asimismo, insistió en que para combatir el cambio climático se precisa una política efectiva y poner una “gran discusión sobre la mesa”, en la que participen gobiernos centrales, administraciones regionales, locales, de la sociedad civil y ONG, con el fin de “influir a los líderes”. “Nosotros queremos y necesitamos escuchar participar y actuar, pero sobre todo actuar, porque ya es tiempo de ello”, indicó.

Los ciclistas de Johnson Controls, una mujer y siete hombres, de Francia, Reino Unido, Alemania, Bélgica y Estados Unidos, reconocieron que había sido una experiencia “muy dura” pero satisfactoria. Según el corredor John Hayne, el primer día eran ocho individuos que corrían mientras que siete días después se han convertido en “un gran equipo cuya preocupación principal es el medio ambiente”.

Tras bajarse de la bicicleta y recoger su medalla, Andy Gray, de Inglaterra, señaló a Europa Press que la etapa más dura de la carrera fue la tercera, al tener que atravesar cadenas montañosas. Sin embargo, manifestó que, en su opinión, en el día a día para un ciclista es menos peligrosa la carretera que la ciudad, a pesar de la necesaria reconversión del transporte urbano para evitar atascos, pero sobre todo, para contaminar “menos y mantener una mejor calidad de vida y del aire”.

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