El estrés crónico fomenta la metástasis del cáncer de ovario

MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

El estrés crónico fomenta la metástasis del cáncer de ovario, según sugiere un estudio del Centro del Cáncer M.D. Anderson de la Universidad de Texas (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista «Journal of Clinical Investigation».

Los investigadores descubrieron que el estrés crónico pone en marcha una cadena de episodios moleculares que protege a las células de cáncer de ovario de su destrucción. El estudio muestra que los niveles elevados de las hormonas del estrés epinefrina y norepinefrina permitían a las células más malignas dejar con seguridad el tumor primario, un paso necesario en la metástasis y la progresión del cáncer.

Los autores descubrieron además que los pacientes con cáncer de ovario afrontaban una mortalidad más precoz cuando una proteína clave activada por las hormonas se presenta en niveles elevados en sus tumores y que los pacientes deprimidos tienen mayores niveles de la proteína.

Según explica Anil Sook, responsable del estudios, «cuando las células normales se desenganchan de sus células vecinas o de la estructura de apoyo conocida como matriz extracelular, mueren de «anokis», una forma de muerte celular programada. Las células cancerígenas encuentran una forma de superar la anoikis y sobreviven como células individuales en la sangre o en la ascitis, un fluido que se acumula en el abdomen de los pacientes de cáncer de ovario». La resistencia ante la mortalidad celular ayuda a las células malignas a migrar del tumor primario y a unirse a otros lugares que colonizar.

Sook señala que el restablecimiento de la vulnerabilidad de estas células a esta forma de muerte celular abriría una nueva vía para la supresión del crecimiento tumoral y la metástasis a través del silenciamiento de una proteína crucial o utilizando betabloqueadores para adelantarse a su activación.

Los investigadores mostraron que los aumentos en epinefrina, también conocida como adrenalina, y norepinefrina redujeron el número de células de cáncer de ovario que morían por anoikis al activar la kinasa de adhesión focal (FAK), una proteína que promueve la supervivencia tumoral y protege contra este tipo de muerte celular. Los investigadores habían mostrado con anterioridad que FAK es muy abundante en las células de cáncer de ovarios.

Los experimentos de laboratorio mostraron que la resistencia a la muerte celular por anoikis comienza cuando una de las hormonas conecta con el receptor adrenérgico beta2 (ADRB2), que activa FAK a través de otras proteínas intermediarias. El tratamiento de las células con betabloqueadores para inhibir la conexión con ADRB2 o utilizando ARN de interferencia pequeño (ARNip) para desactivar FAK aumentó la muerte celular.

En un modelo de ratón de cáncer de ovario humano, los ratones sujetos a un menor estrés tenían tumores más pequeños con menos nódulos y mayor muerte celular cuando se los trataba con el ARNip para suprimir FAK. El tratamiento con el betabloqueador propanolol tuvo un efecto similar.

Los investigadores examinaron 80 casos de cáncer de ovario epitelial invasivo para evaluar el papel de la actividad de FAK inducida por el estrés. Descubrieron una mayor expresión de FAK en un 67 por ciento de los pacientes y niveles elevados de FAK fosforilado en el 50 por ciento de ellos.

Los pacientes con altos niveles de cualquiera de estas medidas tenían una supervivencia global menor de unos tres años. Alrededor del 65 por ciento de aquellos con una expresión baja de FAK sobrevivieron al menos tres años en comparación con el 30 por ciento de los que tenían una expresión mayor. En el caso de tener FAK activada, la diferencia era del 65 por ciento frente al 15 por ciento.

Los investigadores utilizaron la depresión como un indicador del estrés y descubrieron que la depresión mayor estaba asociada con mayores niveles de FAK activada y mayores niveles de norepinefrina en los tumores.

Sook concluye que en futuras investigaciones se analizará si se producen efectos similares en otros tipos de cáncer, la evaluación de la importancia de la activación de FAK en el estrés crónico y finalmente estrategias que puedan bloquear estos efectos perniciosos del estrés crónico sobre el crecimiento y progresión tumoral.

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