Las creencias religiosas están en la base del arte paleolítico, según un profesor de la UC

El retraso en la aceptación de las cuevas de Altamira como arte paleolítico impidió aceptar esta teoría

SANTANDER, 25 (EUROPA PRESS)

Las creencias religiosas se encuentran en la base de los orígenes del arte paleolítico, según explica el profesor e investigador de la Universidad de Cantabria (UC) Eduardo Palacio-Péres en un artículo publicado en el último número del «Oxford Journal of Archaeology».

«Esta teoría no es original de los prehistoriadores, es decir, quienes empezaron a desarrollar la idea de que el arte de las poblaciones primitivas estaba ligado con creencias de corte simbólico-religioso fueron los antropólogos», según explicó al SINC (Servicio de Información y Noticias Científicas) el autor del estudio.

Esta teoría apareció a finales de los siglos XIX y principios del XX. Hasta la fecha, el arte paleolítico había sido interpretado como una simple expresión estética y decorativa.

«En un primer momento los científicos veían ese arte como la forma que tenían los individuos del paleolítico de pasar su tiempo libre, esculpiendo figurillas o decorando sus herramientas», señala Palacio.

Su investigación, publicada en el último número de Oxford Journal of Archaeology, revela las razones por las cuales se pasa de esta interpretación lúdico-decorativa del arte paleolítico a otra de carácter religioso y simbólico.

El arte paleolítico se compone del llamado arte mobiliar -piezas de piedra, asta y hueso esculpidas o grabadas- que se incluyen dentro de los depósitos arqueológicos. Estos hallazgos, que se difundieron en la comunidad científica a partir de 1864, se datan igual que el resto del material arqueológico y «prácticamente no se dudó de su origen paleolítico».

«El problema vino años después con el descubrimiento de las pinturas en la cueva de Altamira (en 1879), publicadas por Marcelino Sanz de Sautuola y difundidas por el geólogo español Vilanova y Piera en un congreso científico celebrado en Lisboa en 1880.

Ese arte compuesto por pinturas y grabados en las paredes y los techos de las cuevas, no está incluido dentro de los depósitos arqueológicos y no se sabía si era tan antiguo. De hecho, la comunidad científica internacional «ignoró durante 20 años su origen paleolítico», afirma el investigador.

Palacio explica cómo estos estudios pasaron desapercibidos. «Se les escuchó, pero no se les hizo demasiado caso porque el formato de las pinturas era demasiado espectacular y demasiado «perfecto» por lo naturalista.

«Se entendía que un arte tan complejo no podía haberlo realizado el hombre primitivo; algo que no sucedía con el arte mobiliar», añadió. Pero entre 1880 y 1900 cambia la concepción del arte en la sociedad occidental.

Por esa época, antropólogos, arqueólogos e historiadores del Arte empiezan a considerar otras posibilidades. En ello influyeron los cambios en el panorama del arte con la aparición del postimpresionismo, el Art Nouveau, la generalización de la fotografía; así como, con la llegada masiva a los museos de las metrópolis de piezas artísticas de las culturas antiguas no grecolatinas y de las «artes primitivas» de las colonias.

A partir de ahí se reinterpretó el arte paleolítico en una clave simbólico-religiosa, al tiempo que se acepto la antigúedad del arte parietal», concluye el investigador.

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