Expertos lamentan que la aplicación de las nuevas tecnologías en salud llegue 50 años tarde

BARCELONA, 16 (EUROPA PRESS)

El fundador y jefe de innovación del Center for Global eHealth Innovation en Canadá y precursor de la utilización de la Web 2.0 vinculada a la salud, Alex Jadad, lamentó hoy que la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en salud llegue con 50 años de retraso.

En el marco del debate “La información adecuada, en el lugar y en el momento adecuado”, moderado por el ex ministro Bernat Soria, en la eHealth Week 2010, que se celebra en Barcelona, Jadad bromeó diciendo que “los correos electrónicos forman parte del pasado” para muchos niños y adolescentes, muy aplicados a la tecnología móvil, y defendió que el ámbito sanitario no puede dar la espalda a esta realidad.

Tras señalar que en el mundo existen más de 4.500 millones de móviles, Jadad reivindicó dejar de hablar de “ehealth” para pasar a hablar de “movile-web health” porque actualmente la convergencia y las aplicaciones permiten “ubicuidad” a través de dispositivos invisibles útiles, que deben conseguir que los pacientes se sientan verdaderos actores. “Hace más de 100 años que inventamos el teléfono y todavía no sabemos utilizarlo bien”, remarcó.

“Estamos en un sistema sanitario tradicionalmente volcado en las tecnologías relacionadas con el diagnóstico de enfermedades, pero malo para la información y la información”, señaló. “En los países nórdicos y Europa occidental lo estamos haciendo bien, pero el resto del mundo no”, indicó.

“Hablamos de web 1.0, pero no de redes sociales y sobre cómo el público puede implicarse para cambiar las cosas”, declaró, y señaló desconocer “cuánto tiempo tiene que pasar para que sigamos negando que el público general tiene más acceso a la tecnología que los profesionales sanitarios”.

Junto al líder del servicio de informática ética de los hospitales universitarios de Génova (Suiza), Antonie Geissbuehler, reclamaron ir más allá y hablar de “salud a secas”, sin el adjetivo digital, puesto que esta perspectiva debería estar integrada ya en las políticas sanitarias, coincidieron en señalar.

Geissbuehler abogó por crear “nuevas vías de colaboración para capacitar esos sistemas de salud digital, no sólo en términos de reunir la información de las personas, sino de construir distintas arquitecturas para que puedan haber nuevas colaboraciones y partenariados”. “No es un problema técnico, sino aspectos organizativos”, añadió.

Destacó la importancia de “poder desplazar conocimientos sin desplazar a las personas”, especialmente en países en vías de desarrollo, como el África subsahariana, donde el especialista ha iniciado proyectos en los últimos diez años.

También habló sobre la necesidad de alcanzar “nuevas maneras de crear confianza” para con los ciudadanos, “obtener información más fiables”, promover nuevas posibilidades para implicar no sólo a los pacientes, sino a los profesionales.

Por su parte, Soria, que moderó el debate entre los ponentes, concluyó que “la sanidad electrónica es una parte importante de la salud como política y tendrá un efecto positivo sobre el sector sanitario y el papel de los ciudadanos en su propia salud”. La salud digital debería mejorar los desenlaces clínicos, racionalizar las prestaciones y mejorar el crecimiento económico. “Tenemos que implicarnos, y como profesor de Medicina creo que deberíamos introducir esta materia en las enseñanzas”, reclamó.

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