Una vacuna antineumocócica consigue prevenir neumonías en adultos con VIH

LONDRES (REINO UNIDO), 5 (Reuters/EP)

Una vacuna antineumocócica ha demostrado que puede ser utilizada para prevenir neumonías, además de otras enfermedades derivadas como septicemia y meningitis, también en adultos con VIH, que tienen un riesgo de entre 30 y 100 veces mayor de desarrollar estas enfermedad respiratoria, según los resultados de un estudio publicados en el último número del “New England Journal of Medicine”.

La investigación ha sido llevada a cabo por un grupo de científicos de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en Reino Unido, quienes descubrieron que la vacuna conjugada heptavalente que Pfizer comercializa con el nombre de “Prevanar” es capaz de prevenir hasta un 74 por ciento de los casos de recurrencia de enfermedad neumocócica invasiva en pacientes con VIH, virus que deteriora el sistema inmune hasta provocar sida.

“Este es el primer ensayo que usa una vacuna neumocócica conjugada en un grupo de adultos y que halla beneficios clínicos”, según explicó Neil French, autor de la investigación, y “dado que funciona en pacientes infectados con VIH, es muy probable que funcione en otros grupos de adultos, como los mayores o personas con factores de riesgo”.

El estudio se llevó a cabo en la ciudad africana de Blantyre, en Malawi, y contó con 500 adultos infectados con VIH. Aunque en Gran Bretaña o Estados Unidos ya se utilizan algunas vacunas antineumocócicas para proteger a la población adulta, su éxito limitado en estos aquellos adultos infectados por VIH propició que se desaconsejara su uso en África, donde la población seropositiva es mucho mayor.

De este modo, comprobaron que la vacuna prevenía la enfermedad incluso en pacientes infectados con VIH cuyos sistemas inmunológicos estaban muy debilitados y estaban empezando a desarrollar sida.

Para el doctor French este efecto es “notable” y lo atribuyó probablemente a la tecnología conjugada de la vacuna. Aunque las vacunas de polisacáridos utilizan largas cadenas de moléculas de azúcar aisladas del agente infeccioso –en este caso, la bacteria neumocócica–, para reforzar el efecto y fabricar una dosis conjugada, las moléculas pueden estar atadas a una proteína “portadora” que magnifica la respuesta inmune.

“Esto genera esperanzas en torno del posible uso de tecnología conjugada en otras vacunas contra importantes infecciones bacterianas asociadas al VIH”, aseguró French. El único problema que advierten los investigadores es que el coste de dicha vacuna, unos 40 dólares por dosis (unos 29 euros), podría dificultar su acceso a los países más pobres.

Justo la semana pasada, Pfizer obtuvo la aprobación de la versión actualizada de “Prevenar”, que ahora actúa contra 13 cepas de la bacteria “streptococcus pneumoniae”, a diferencia de las siete que incluía la vacuna con la que se realizó el estudio.

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