Expertos estudian la actualización de las aplicaciones de la toxina botulínica en el campo de la rehabilitación

VALENCIA, 05 (EUROPA PRESS)

Expertos que participan en el XIX Congreso de la Sociedad Valenciana de Medicina Física y Rehabilitación –organizado por el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario La Fe y que se celebra hasta hoy Valencia– estudian la actualización de la toxina botulínica en este campo para ayudar a mitigar el dolor en casos de artrosis de rodilla y fascitis plantar, según informó la organización en un comunicado.

Según los resultados de un simposio internacional celebrado recientemente,en el caso de la espasticidad las infiltraciones con toxina botulínica no sólo tienen fines estéticos sino que se han convertido en una técnica alternativa a la cirugía. Así, más de la mitad tienen que ver con fines terapéuticos y no estéticos. En esta línea discurrirá la actualización de las aplicaciones de la toxina botulínica en el campo de la Rehabilitación que llevarán a cabo más de 90 especialistas durante la reunión.

La toxina botulínica es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum, –más conocida popularmente por su aplicación en estética, pero que ofrece un “amplio abanico” de posibilidades de uso dentro de la medicina. Esta sustancia se empezó a utilizar en los años setenta como tratamiento del estrabismo, con muy buenos resultados. A partir de entonces se han ido descubriendo nuevas aplicaciones en patologías muy diversas, tanto neurológicas, dermatológicas, urológicas, como del aparato digestivo y locomotor.

Los especialistas en Medicina Física y Rehabilitación, por su parte, han empleado hasta ahora con éxito esta sustancia en casos de espasticidad y distonía. Según señala Cristina Roda, médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación y participante en el congreso, “la toxina botulínica se está empezando a usar, dentro del campo de la Rehabilitación, en patologías tan frecuentes como la artrosis de rodilla, la fascitis plantar, los síndromes del dolor miofascial y el espasmo facial tras la parálisis de dicho nervio”.

En este aspecto, la experta explicó que todos estos procesos cursan con dolor, en ocasiones resistente a las terapias habituales, “y se pueden beneficiar de los efectos analgésicos y relajantes que ofrece este fármaco, mejorando con ello la calidad de vida de los pacientes”.

En estos casos, el mecanismo por el que la toxina es eficaz parece ser la inhibición selectiva que hace de algunos componentes neuroquímicos no colinérgicos envueltos en la respuesta dolorosa.

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