CSIC y UNED diseñan una nueva técnica para mejorar la detección por resonancia magnética de enfermedades como el cáncer

MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han diseñado un sistema para mejorar las imágenes por resonancia magnética usando nanotubos de carbono. Este método permitirá medir con más precisión las alteraciones del flujo sanguíneo, facilitando un diagnóstico más temprano y certero de enfermedades como el cáncer, la aterotromobosis o el ictus. Los resultados de este trabajo se publica en el último número de «Angewandte Chemie».

Según Sebastián Cerdán, investigador del CSIC en el Instituto de Investigaciones Biomédicas, explica que estos nanotubos son «estructuras muy pequeñas, de un nanómetro de ancho y 150 ó 200 de ancho (un nanómetro es la millonésima parte de un metro)». «Dentro de un campo magnético, como el causado por la resonancia, se comportan casi como una brújula», indicó.

De este modo, el método permite distinguir la circulación sanguínea normal de las turbulencias que se originan en el torrente sanguíneo cuando hay una obstrucción arterial, simplemente observando la dirección en la que se orientan los nanotubos: si hay turbulencias girarán sobre sí mismos.

«Con este sistema se podrán diagnosticar con mayor antelación enfermedades vasculares como la aterotrombosis, principal causa de mortalidad en los países desarrollados, y sus derivadas: la isquemia cerebral y la cardiaca que, aunque se manifiestan con mayor frecuencia a partir de los 50 años, en realidad se originan mucho antes», apuntó Cerdán.

El método no se basa sólo en observar la dirección en la que se orientan los nanotubos, sino en medir la resistencia que ofrecen al desplazamiento de los átomos de hidrógeno. Para ello, los investigadores los han suspendido en una solución de detergente y agua a la que se ha sometido a una resonancia magnética.

«Los nanotubos serían como troncos en mitad de un río que, dependiendo de hacia donde impulses el agua, opondrán más o menos resistencia. En una situación normal, el agua se difunde con mayor rapidez en el eje Z (hacia arriba) que en los ejes X e Y (hacia los lados). Sin embargo, si hubiese un terremoto, es decir, un accidente vascular, y muchos de los troncos estuvieran caídos o desalineados, el agua encontraría igual resistencia en todas las direcciones», ejemplificó este investigador.

Cuando se hace una resonancia magnética lo que se mide es cómo el campo magnético creado por la máquina altera el alineamiento natural de los átomos de hidrógeno del cuerpo, que se desplazan fuera de su posición normal.

Mientras se vuelven a alinear, los átomos envían señales de radio a una computadora que las analiza y las convierte en imagen. Conocer si los átomos de hidrógeno tardan más o menos tiempo en volver a su lugar (si encuentran mayor o menor resistencia) permite saber si hay o no alteraciones.

Este método también es de utilidad para detectar el cáncer y conocer más sobre la circulación capilar en las zonas cancerosas.

La investigación, que ha dado lugar a una patente del CSIC, se encuentra aún en una primera fase experimental, aunque los investigadores confían en encontrar un socio que les permita extender la investigación a animales y después a pacientes.

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