Investigadores cántabros prueban la participación de una proteína en la distribución genética

SANTANDER, 19 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Instituto para la Formación y la Investigación “Marqués de Valdecilla” (IFIMAV) y de la Universidad de Cantabria (UC) han probado la participación de la proteína TBCD en los procesos de distribución genética.

La revista PLoSONA publica un estudio de estos investigadores en los que se demuestra que la citada proteína participa de forma crucial en la centriologenesis y ciliogénesis, según información del IFIMAV recogida por Europa Press.

El trabajo ha sido realizado por el Grupo de Plegamiento de Proteínas y Citoesqueleto (PPCK) de la UC-IFIMAV, con sus investigadores Mónica López Fanarraga, Javier Bellido, Cristina Jaén, Juan Carlos Villegas y Juan Carlos Zabala.

Estos han demostrado la implicación de la proteína TBCD en la función del centrosoma, organela crucial en la vida de las células.

El centrosoma es una estructura celular responsable del correcto posicionamiento de los cromosomas y de la correcta distribución de la carga genética a las dos células hijas que resultan tras la división celular, fenómeno que se encuentra muy alterado en las células cancerosas y que resulta en inestabilidad genómica (variación en el reparto del número de cromosomas).

Además, el centrosoma está implicado en todos procesos de organización citoesquelética y migración celular, cruciales, por ejemplo, durante los procesos de neurogénesis.

Así, mutaciones en genes centrosomales derivan en defectos graves que dan lugar a enfermedades como lisencefalias, microcefalias y otras patologías cuyos mecanismos moleculares son menos conocidos como la esquizofrenia o el sindrome de Gilles de la Tourette.

Asimismo, los centriolos, componentes estructurales del centrosoma, se encuentran en la base de cada cilio y de los flagelos y que se han visto implicados en un tipo de patologías denominadas ciliopatías entre las cuales en incluyen numerosos síndromes y problemas no tan graves pero si muy frecuentes como la infertilidad en ambos sexos.

Los estudios de este grupo demuestran que la proteína TBCD es un componente estructural de los centriolos en desarrollo y maduración que participa de forma crucial en la centriologénesis y ciliogénesis.

Su trabajo, así como el desarrollo de herramientas específicas, abre las puertas para la realización de próximos estudios de tipo genético y molecular para determinar la importancia de mutaciones en este gen que puedan resultar en patologías como las citadas anteriormente y que se podrán iniciar con muestras de la población de Cantabria.

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