Cada año se diagnostican en España casi 1.000 nuevos casos de cáncer en menores de 18 años, según expertos

Familiares de niños con cáncer reclaman la existencia de unidades de Oncología específicas para adolescentes

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

España registra cada año 200.000 nuevos casos de cáncer, de los que entre 900 y 1.000 están diagnosticados en niños menores de 18 años, según aseguró la presidenta de la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer (FEPNC), Adelaida Fisas, con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra hoy.

Según esta experta, los tumores en estos casos son muy diferentes a los que se diagnostican en edad adulta ya que los más prevalentes son las leucemias y los tumores del sistema nervioso central, mientras que «el cáncer de pulmón o el colorrectal –con una incidencia alta en España– son muy raros a estas edades y suelen estar más relacionados con alguna metástasis».

Además, al número de nuevos diagnósticos hay que añadir a aquellos niños que siguen viviendo con esta enfermedad –en el caso de FEPNC, por ejemplo, da cobertura a unos 12.000 familias con otros tantos menores con algún tipo de tumor–, lo que hace necesario la creación de unidades de Oncología específicas para poder ofrecer tratamiento y atención a estos pacientes.

Pese a que las Unidades de Oncología Pediátrica están perfectamente implantadas en la mayoría de grandes hospitales españoles, Fisas reclamó, en declaraciones a Europa Press, la puesta en marcha de unidades específicas para adolescentes de entre 15 a 22 años ya que son pacientes que están en «una edad difícil» en la que «el apoyo psicológico es fundamental para hacer frente a la enfermedad».

De hecho, con motivo del Día Internacional del Niño con Cáncer que se celebra el próximo 15 de febrero, han elaborado un manifiesto bajo el lema «Queremos nuestro sitio. Ayúdanos a conseguirlo» en el que reclaman esta atención específica.

«El ser atendido en una unidad de adultos con pacientes de 60 ó 70 años puede ser un golpe anímico muy fuerte para un adolescente, tanto si acaba de ser diagnosticado como si viene de la unidad pediátrica donde la atención que recibe es totalmente distinta», destacó.

FASE DE CAMBIOS Y FALTA DE AUTOESTIMA

A su juicio, la adolescencia es una «fase de cambios, complicada en muchos casos» en la que es necesario fomentar el autoestima de estos pacientes para evitar que empeoren y la enfermedad les acabe afectando a sus relaciones sociales.

De hecho, lo que más les cuesta asimilar es su aspecto físico, en el caso en que el tratamiento les haya causado alguna secuela, dándose casos en que haya jóvenes que «no se atreven ni a salir a la calle», de ahí la importancia de estas unidades para realizar actividades que les permitan «aceptarse a si mismos».

Por otro lado, Fisas reclamó a los pediatras de Atención Primaria una mejor formación en Oncología ya que, pese a que se ha avanzado mucho en este aspecto, en algunos casos se tarda en diagnosticar la enfermedad por este desconocimiento ya que «lo último en que se piensa es en que puede haber un cáncer».

Pese a todo, destacó el buen nivel de formación en Oncología Pediátrica del Sistema Nacional de Salud (SNS) que «favorece que los pacientes no tengan que acudir al extranjero para recibir el tratamiento adecuado». Según explicó, «lo único que falta» es una mejor coordinación entre comunidades que favorezca un intercambio de pacientes en función de la experiencia adquirida sobre un tumor en concreto.

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