Investigadores de universidades valencianas hallan en Guatemala un mascarón maya que había estado oculto durante siglos

VALENCIA, 25 (EUROPA PRESS)

Un equipo de profesores e investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y de la Universitat de València (UV) han hallado, en plena selva guatemalteca de la región de Petén, un mascarón maya que ha permanecido oculto durante siglos bajo la frondosa vegetación que cubre las ruinas arqueológicas de Chilonché, al norte de Guatemala, anunciaron hoy fuentes académicas en un comunicado.

Los responsables del proyecto, financiado por los ministerios españoles de Cultura y el de Ciencia e Innovación, han destacado la importancia del hallazgo ya que, según estiman los expertos, la pieza hallada podría ser, cronológicamente, de una época bastante anterior a la arquitectura visible de este asentamiento maya.

De ahí su relevancia, “ya que da unos datos científicamente muy importantes para conocer mejor la arquitectura de este entorno y de sus antiguos pobladores mayas”, según señala el arquitecto y profesor de la UPV, Gaspar Muñoz, quien encabezó los trabajos de documentación y conservación.

Se trata de un mascarón estucado, de grandes proporciones –mide aproximadamente 2,8 por 3 metros en planta y una altura visible de 1,50 metros– y en buen estado de conservación, que fue descubierto hace varios meses de forma fortuita por los investigadores valencianos cuando examinaban las antiguas edificaciones mayas del sitio arqueológico de Chilonché, donde la presencia de túneles de saqueo es muy numerosa en la zona.

“Fue en el interior de uno de estos túneles, construidos por saqueadores que roban objetos antiguos para venderlos en el mercado negro, donde tuvimos la sorpresa de encontrarnos con este espectacular mascarón, hecho de estuco y que incluso conserva algunos de sus colores originales”, explica el profesor Gaspar Muñoz, quien destaca todavía con asombro el buen estado de conservación de esta monumental escultura arquitectónica, esculpida sobre piedra caliza.

Dentro de la cultura maya son tradicionales estos elementos ornamentales que representaban a las fuerzas de la naturaleza o, como en este caso, a seres sobrenaturales con rasgos de divinidades y que formaban parte de la decoración de las antiguas edificaciones de la cultura maya, que han quedado escondidas bajo grandes montículos de tierra y vegetación, y que poco a poco los arqueólogos van desenterrando.

OPERACIÓN DE RESCATE

Dada la magnitud del hallazgo, los investigadores valencianos informaron rápidamente a las autoridades guatemaltecas para dotar de mayores medidas de seguridad a la zona, de modo que puedan evitarse los saqueos, algo por otra parte muy frecuente en la zona.

Al mismo tiempo, el equipo de profesores, profesionales e investigadores de las UPV y la UV, especializados en arqueología, restauración y conservación de estucos y en restauración de arquitectura maya, se puso a disposición de los responsables del Patrimonio Cultural de Guatemala para colaborar en los trabajos de salvamento y restauración del citado mascarón.

“Hemos tomado datos y realizado el levantamiento topográfico de la zona, con apoyo de profesorado de la UPV, y también propuesto las primeras medidas para la protección y conservación del mascarón”, según detalla el profesor Gaspar Muñoz, quien califica de “espectacular” la información que el hallazgo ha arrojado hasta el momento y apunta que habrá que esperar los resultados de laboratorio para saber con mayor precisión su antigúedad.

Además, los investigadores confían en encontrar un segundo mascarón, dado que éstos suelen construirse de forma simétrica, agrega Gaspar Muñoz. De hecho, muchas de las monumentales estructuras mayas estaban decoradas con murales y adornos de estuco, de las que aún hoy se conservan buen testimonio como este mascarón.

Este hallazgo se enmarca dentro del proyecto La Blanca que, desde hace más de seis años, vienen desarrollando ambas universidades valencianas con la colaboración de la Universidad de San Carlos de Guatemala. El objetivo es rescatar el patrimonio cultural del sitio arqueológico La Blanca. El proyecto no sólo recupera patrimonio arquitectónico, sino que busca poner en valor las ruinas “como un motor económico y social para mejorar sus condiciones de vida”*, según el arquitecto y profesor de la UPV, Gaspar Muñoz, codirector de este proyecto, junto con la profesora y arqueóloga de la UV, Cristina Vidal.

Estas ruinas mayas están enclavadas dentro del Departamento de El Petén, el más septentrional de Guatemala y considerado por los expertos como el corazón de la desparecida cultura maya, y en donde se encuentran ciudades como Naranjo, Nakum o, la más conocida últimamente gracias al turismo, Tikal.

“En este inmenso territorio, con zonas casi impenetrables, un gran número de ciudades y poblaciones mayas duermen aún su profundo sueño milenario bajo el espeso manto verde de la selva tropical, tras haber sido abandonadas por sus habitantes hacia el siglo X de nuestra era. Sueño que sólo se ve truncado por las destructivas intervenciones de expolio que, desde los años sesenta, se suceden en la zona. Éste es un problema grave que no sólo supone el expolio de las piezas más valiosas sino que también, al emplearse métodos expeditivos, se destruye y deteriora, de forma irreparable, el patrimonio arquitectónico que los contiene, haciendo que desaparezca gran parte de la información que sería recuperable con una intervención arqueológica científica”, apuntan los expertos valencianos.

Por ello, este Proyecto no sólo pretende investigar, excavar y recuperar el valioso patrimonio arquitectónico de esta ciudad, sino que también espera establecer un hito en este tipo de intervenciones al actuar conjuntamente con una operación de cooperación al desarrollo sobre la aldea de La Blanca, poblada por un millar de habitantes y situada a escasos dos kilómetros de las ruinas, de forma que sus moradores se impliquen y sean partícipes de la recuperación y tutela de su patrimonio cultural y natural, y puedan comprender cómo la adecuada conservación y puesta en valor de las ruinas puede repercutir directamente como un motor económico y social para mejorar sus condiciones, sobre todo, de las mujeres”, según afirma la profesora de Historia del Arte, Cristina Vidal.

ACTUACIONES PREVISTAS.

Tras años de intenso trabajo, los esfuerzos de los investigadores están dando sus frutos. Así, el próximo mes de febrero se inaugurará un centro de visitantes, ubicado junto al área arqueológica de La Blanca. Este centro, que será el punto de partida del recorrido del yacimiento, contribuirá a preservar y ampliar el conocimiento del mismo, así como a la revitalización turística y económica de la zona.

El edificio, que se ha integrado al entorno de las ruinas,ha sido diseño por el profesor Gaspar Muñoz y su equipo de investigación del Instituto universitario de Restauración del Patrimonio de la UPV, mientras que la financiación del mismo procede de la Universitat de València.

Además, los resultados de las investigaciones llevadas a cabo desde el 2004 por los investigadores valencianos han sido recopilados ya en tres publicaciones, a las que se suma recientemente una cuarta dedicada a los grafitos mayas (dibujos trazados en los estucos) en el entorno de La Blanca y otros importantes sitios mayas. En paralelo se ha puesto en marcha, desde Valencia, la creación de una base de datos en el que se recojan los diferentes grafitos descubiertos en las antiguas metrópolis mayas de Guatemala y otros países en los que todavía se puede contemplar la majestuosidad y esplendor de esta civilización milenaria.

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