Cataluña debería multiplicar por 12 los bosques para compensar sus emisiones de CO2

BARCELONA, 17 (EUROPA PRESS)

Cataluña debería multiplicar por más de 12 el número de hectáreas que ocupan sus bosques –desde los actuales 1,13 millones hasta los 14,2– para compensar las emisiones de carbono de sus siete millones de habitantes, según un estudio del Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible (Cads), órgano asesor de la Generalitat.

El trabajo, al que ha tenido acceso Europa Press, recoge los resultados preliminares del segundo informe del Grupo de Expertos en Cambio Climático de Cataluña avanzados por el consejero del Cads, Josep Enric Llebot, durante la Cumbre Mundial del Clima celebrada en diciembre en Copenhague, y cuyos datos finales se presentarán a lo largo del primer semestre de 2010.

La descompensación entre las emisiones de Cataluña y la cantidad que puede fijar la naturaleza se produce aun cuando el carbono acumulado en los bosques es de 49,29 millones de toneladas –el 32% en bosques de pinos y el 21% en encinares–, además de los 5,6 millones que atrapa el sotobosque.

Todo ello, en parte, es debido al aumento del 43,2% que experimentaron las emisiones de Cataluña entre 1990 y 2007 –un 70% de las cuales corresponden a las vinculadas a la energía, especialmente el transporte por carretera y la combustión industrial–.

El aumento queda todavía bastante lejos del compromiso que asumió España en el marco del Protocolo de Kyoto de aumentar solo el 15% las emisiones, si bien el Gobierno afirmó recientemente que el país redujo en 2008 un 8% sus emisiones. En 2007, el porcentaje de crecimiento de las emisiones españolas respecto a 1990 ascendía hasta el 52%.

CADA DÉCADA 0,21 GRADOS MÁS

La temperatura media anual subió desde 1960 una media de 0,21 grados centígrados cada diez años, un aumento más pronunciado en el caso del verano, cuando los ascensos medios llegaron a los 0,35 grados por década. El otoño, por su parte, presentó una variación al alza de 0,13 grados.

El informe preliminar del Cads considera que “el hecho más remarcable” es la disminución de la primavera, mientras el verano, el otoño y el invierno presentan “ligeros incrementos”.

En este sentido, se reconoce que “ahora ya es bien sabido” que la aparición de la primavera se ha avanzado y la llegada del invierno se ha retrasado, de forma que el periodo vegetativo de las plantas se ha prolongado a razón de cuatro días por década desde 1950.

Asimismo, la temperatura del agua del mar creció a cualquier profundidad, en un contexto en el que su nivel aumentó unos 3,4 milímetros por año, así como la salinidad. Otro informe de la Conselleria de Medio Ambiente ya cifró en un grado el aumento de las temperaturas de las aguas superficiales del Mediterráneo septentrional en los últimos 30 años.

En relación a la salud, los expertos apuntan que los mayores problemas vendrán por el incremento de las olas de calor, lo que a su vez podría “exacerbar la formación y la agresividad” de algunos contaminantes, especialmente en los núcleos urbanos. Todo ello, en un contexto que, pese a ser más árido, también provocará la producción de más polen por parte de las plantas –más días de periodo vegetativo– y con ello la expansión de las enfermedades alérgicas.

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