Sólo el 4% de los enfermos renales recibe diálisis peritoneal, a pesar de ser más segura y barata que la hemodiálisis

Se presenta en Madrid el «Tratado de Diálisis Peritoneal» para ofrecer información «completa y accesible» sobre esta técnica a médicos y pacientes

MADRID, 02 (EUROPA PRESS)

En torno al 4 por ciento de los pacientes con insuficiencia renal crónica (IRC) se somete a tratamiento renal sustitutorio mediante diálisis peritoneal, a pesar de que, en los primeros años de tratamiento, tiene una tasa de mortalidad del 6 por ciento (frente al 12% de la hemodiálisis) y que su coste es un 25 por ciento menor (30.000 euros por paciente y año frente a los 40.000 de la hemodiálisis), según señaló hoy el presidente de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), el doctor Alberto Martínez Castelao.

Según las estimaciones de la SEN, el 9,2 por ciento de los españoles puede padecer enfermedad renal crónica, y el 6,8 insuficiencia renal crónica. De los pacientes crónicos graves, el 47 por ciento recibe un trasplante de riñón, frente al 52 por ciento que recurre a la hemodiálisis y el 4 por ciento que utiliza la diálisis peritoneal. La diálisis peritoneal es un método para eliminar los desperdicios como la urea y el potasio de la sangre, así como también el exceso de líquido, cuando los riñones son incapaces hacerlo, es decir, cuando se produce un fallo renal.

Durante la presentación del libro «Tratado de Diálisis Peritoneal», editado por Elsevier y patrocinado por Fresenius Medical Care, el presidente de la SEN recordó que ambas técnicas «no compiten entre ellas», sino que «son complementarias». No obstante, el bajo índice de paciente tratados con esta técnica deja claro que la información que reciben los pacientes sobre sus opciones terapéuticas es «insuficiente».

«Un plan ideal de diálisis sería que el paciente comenzara con diálisis peritoneal durante dos o tres años, y luego cambiara a la hemodiálisis», explicó el coordinador del libro y jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Galdakao-Usansolo de Vizcaya, el doctor Jesús Montenegro.

A este respecto, el «Tratado de Diálisis Peritoneal» realiza a través de sus más de 600 páginas un repaso de todos los aspectos que tienen que ver con este tratamiento renal sustitutivo, todo ello con el objetivo de «ofrecer una información completa y accesible» tanto para los nefrólogos y el personal de Enfermería especializado, como para los pacientes y todos aquellas personas interesadas en el tema.

«En comparación con la hemodiálisis, la diálisis peritoneal otorga más libertad al paciente puesto que el enfermo la realiza él mismo en su casa, lo que implica ahorrarse los desplazamientos hasta el centro de hemodiálisis», comentó el presidente de la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades Renales (ALCER), Alejandro Toledo.

No obstante, «tomar una decisión sobre una u otra técnica es una cuestión delicada porque influirá en muchos aspectos de la vida del paciente. Por eso es importante que se haga una atención multidisciplinar previa, con mucha información sobre todo lo que implica cada técnica dialítica», y para ello, «el papel de la Enfermería es fundamental», apuntó Toledo.

EL 50% DE LOS PACIENTES ENTRA A DIÁLISIS VÍA URGENTE

La diálisis peritoneal, al preservar la función renal residual, «sigue produciendo eritropoyetina y vitamina D, lo que en conjunto favorece un mejor estado cardiovascular del paciente, que al final resulta en una menores tasas de mortalidad durante los primeros años de tratamiento», afirmó el coordinador del «Tratado de Diálisis Peritoneal», el doctor Montenegro.

Sin embargo, si bien la diálisis peritoneal en sus primeras fases puede ser más beneficiosa que la hemodiálisis, cuando no hay función renal residual (pasados dos o tres años), este tratamiento puede volverse más complicado para el paciente que la hemodiálisis «porque la membrana peritoneal está alterada, aumenta el estado inflamatorio del paciente y tiene retención de líquidos, que es más difícil de eliminar», matizó este experto.

Otras de las asignaturas pendientes en el tratamiento de los pacientes con insuficiencia renal crónica es la detección precoz, la prevención y la implantación de unidades de Enfermería especializada en Nefrología en los grandes hospitales españoles.

Según explicó la presidenta de la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN), María Jesús Rollán, «más de la mitad de los pacientes con insuficiencia renal entra a diálisis por vía urgente», cuando «lo ideal sería detectar al paciente a tiempo para hacer una entrada planificada que reduzca el impacto en la vida diaria del paciente» que supone la diálisis.

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