El Museo Etnográfico de Olivenza elige un calentador de camas como pieza del mes

BADAJOZ, 8 (EUROPA PRESS)

El Museo Etnográfico de Olivenza (Badajoz) elegirá como pieza del mes de noviembre un calentador de camas, un recipiente cóncavo, por lo general de hierro y cerrado con una tapa perforada, que se llena de brasas y se hace pasar entre las sábanas hasta caldear su interior.

Así lo destaca el museo en una nota de prensa, en la que explica que “desde tiempos remotos el ser humano ha utilizado el fuego para calentarse en los fríos días de invierno, y a su alrededor han ido agregando dispositivos para mejorar el rendimiento y también la estética, yendo desde una hoguera hasta los más sofisticados sistemas modernos”.

Explica que los arquitectos romanos crearon el primer sistema de calefacción central, llamado el “hipocausto”, que consistía en una cámara de aire sobre pilares de ladrillo, oculta bajo el pavimento, que junto a un circuito de tubos de barro cocido, incrustados en las paredes, distribuían por radiación el calor que se producía, mediante combustión, en un horno exterior o subterráneo.

Durante la Edad Media estos medios complejos cayeron en desuso, adquiriendo mayor popularidad los grandes hogares situados en el centro de las estancias, mientras que a partir de la revolución industrial, la calefacción doméstica experimentó un gran avance con la introducción del vapor; que era conducido a través de tuberías en un efecto similar al hipocausto.

Por lo que respecta al combustible es básicamente la leña a la que se le une el carbón vegetal, y no es hasta finales del siglo XIX cuando aparece el carbón mineral y el gas, y ya en el XX la electricidad.

Explica el museo que el momento del día en el que era más importante el calor era el de ir a la cama, ya que “introducirse entre las heladas sábanas se antoja muy poco apetecible”, por lo que para templarlas contaban con un utensilio llamado calentador que utilizaba los restos de la lumbre o los braseros para su función.

Este objeto, que es el que se expone en el museo durante el mes de noviembre, es un recipiente cóncavo, por lo general de hierro, cerrado con una tapa perforada que llega a tener una decoración muy elaborada, y provisto de un largo mango. Se llena de brasas y se hace pasar entre las sábanas hasta caldear su interior.

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