El semen congelado reduce las posibilidades de embarazo en la fecundación “in vitro” convencional

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

La congelación del semen disminuye las posibilidades del éxito reproductivo en la fecundación “in vitro” convencional, según un estudio realizado por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI).

La investigación, hecha pública hoy en el II Curso sobre Reproducción Asistida para Periodistas en IVI realizado en Madrid, comparó la fecundación “in vitro” (FIV) convencional, –que consiste en la fertilización de un óvulo por un espermatozoide en el laboratorio–, con la microinyección espermática (ICSI), que utiliza semen fresco y para la que sólo es necesario un espermatozoide vivo para cada ovocito.

Así, el equipo de Marcos Meseguer y un grupo de andrólogos, analizaron una muestra de 120 ciclos –divididos al 50 por ciento para ambas técnicas–, pertenecientes a pacientes que han requerido donación de óvulos en su tratamiento.

“Comparamos los resultados obtenidos usando semen fresco, en 60 casos y semen congelado, en otros 60. Durante el estudio observamos que cuando empleamos muestras de semen congelado para la FIV convencional, obtuvimos menos ovocitos fecundados, embriones de peor calidad y por la tanto, menores posibilidades de embarazo” comentó el doctor Antonio Requena.

Sin embargo, explicó que “cuando se seleccionaron los mejores espermatozoides para fecundar los óvulos a través de la microinyección (ICSI), estas diferencias desaparecieron, hasta el punto que obtuvimos los mismos resultados con semen fresco que congelado”.

Así, se saca en conclusión que la congelación del esperma daña el ADN, fragmentándolo y empeorando así la calidad de los embriones fecundados. De este modo, los óvulos que son fecundados “in vitro” de manera natural, no son tan válidos como los que se consiguen “in vitro” pero a través de una microinyección, en la que se selecciona al mejor espermatozoide y se inyecta directamente en el óvulo para ser fecundado.

La fecundación “in vitro” consiste básicamente en la fertilización de un óvulo por un espermatozoide, en un laboratorio para posteriormente transferir o colocar el embrión en el interior de la cavidad uterina. Mientras que la inyección intracitoplasmática de espermatozoides consiste en la inyección de un solo espermatozoide dentro del ovocito.

Alrededor de 5.000 parejas se sometieron el pasado año 2008 a una fecundación, de ellas el 80 por ciento lo hizo mediante la microinyección. Para esta técnica sólo es necesario un espermatozoide por lo que, a diferencia de la convencional, puede realizarse con muestras de semen de baja calidad.

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