El CSIC desarrolla un nuevo sistema de liberación controlada de fármacos para evitar efectos secundarios

VALENCIA, 27 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado un nuevo sistema de transporte y liberación de fármacos, denominado «drug delivery», que es capaz de encapsular y liberar el medicamento en el lugar deseado. Con ello, se alcanza uno de los principales objetivos de la medicina, puesto que permite atacar únicamente las células malignas al liberar la droga, de manera gradual, en el lugar deseado.

Según informó la entidad en un comunicado, el resultado de la investigación, que ha sido «muy prometedor» en estudios in vitro, aparece publicado en la edición electrónica de la revista «Angewandte Chemie International Edition». En él se explica que esta liberación controlada consigue evitar los efectos secundarios en las células y órganos sanos, gracias a un sistema de puertas moleculares que se abren dentro de las células malignas.

Durante el trabajo llevado a cabo en el Instituto de Tecnología Química (un centro mixto del CSIC y la Universidad Politécnica de Valencia), los investigadores han desarrollado una membrana híbrida formada por sílice y algunas moléculas orgánicas de sílice que

recubren los liposomas, unas vesículas huecas que se utilizan para transportar diversas sustancias entre el exterior y el interior de la célula y que, en este caso, encapsulan el fármaco que se desea suministrar.

Esta membrana protege a los liposomas frente a ataques del organismo, que suele confundir el medicamento con un cuerpo extraño. Al respecto, el investigador del CSIC que ha dirigido el estudio, Avelino Corma, señaló que «los liposomas son altamente efectivos en la encapsulación de fármacos, pero tienen la desventaja de que son muy inestables, lo que supone una limitación a la hora de su

aplicación».

Dicha inestabilidad viene acompañada de un rápido ataque por parte del sistema inmunológico, que los destruye de inmediato. «Sin embargo, el desarrollo y la utilización de la membrana híbrida formada por sílice y determinadas moléculas orgánicas evita que el sistema inmune ataque a los liposomas», señaló Corma.

La membrana permite anclar moléculas que dirigen las nanopartículas, a través de la corriente sanguínea, hacia las células en las que se quiere depositar el fármaco. En las membranas, las moléculas orgánicas actúan como puertas de escape para que la droga que se encuentra en el interior se libere cuando alcancen las células que son su objetivo.

«Con este procedimiento se podrían dosificar de una manera mas controlada los fármacos, evitando gran parte de los efectos secundarios», incidió el investigador del CSIC.

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