Descubren los mecanismos moleculares que vinculan epilepsia y muerte súbita

MADRID, 15 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Colegio de Medicina Baylor en Houston (Estados Unidos) han descubierto los mecanismos moleculares que vinculan epilepsia y muerte súbita. Los resultados de su trabajo, que se publican en la revista “Science Translational Medicine”, apoyan una teoría que explicaba tal asociación aunque aún no existían evidencias científicas que pudieran confirmarla.

Los científicos, dirigidos por Alica Goldman, muestran ahora que las mutaciones humanas responsables de los ritmos cardiacos anormales, –y que se creía que sólo se producían en el corazón– se producen también en el cerebro y que las mutaciones cerebrales están vinculadas a la epilepsia y la muerte súbita.

Una de las posibles causas de la muerte súbita inexplicable en la epilepsia implica la dependencia común del corazón y el cerebro de una actividad eléctrica para su adecuado funcionamiento. Cuando los canales iónicos, las proteínas de membrana que controlan la actividad eléctrica, funcionan mal el cerebro se vuelve incontrolablemente excitado y produce una convulsión. De forma similar, los canales iónicos mutantes en el corazón pueden alterar el ritmo regular cardiaco, provocando en ocasiones que deje de funcionar.

En el estudio, los ratones que portaban el canal iónico mutante no sólo desarrollaban problemas cardiacos sino que también tenían epilepsia y sufrían muerte súbita.

Un examen más detallado del cerebro de estos ratones reveló que el canal iónico mutante estaba también presente en las neuronas cerebrales y que era particularmente abundante en regiones susceptibles a la epilepsia. Además, los ratones que sufrían ataques epilépticos a menudo los padecían al mismo tiempo que los ritmos cardiacos anormales.

En conjunto, estos resultados proporcionan evidencias para la teoría actual de que la muerte súbita en pacientes epilépticos podría ser el resultado de defectos eléctricos comunes en el cerebro y el corazón. Este vínculo entre ataques epilépticos y problemas cardiacos en ratones podría también ser cierto en los humanos.

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