Los cuidadores más pesimistas de personas con demencia tienen más depresión y ansiedad al cabo de un año, según estudio

MADRID, 09 (EUROPA PRESS)

Los familiares responsables del cuidado de personas con demencia que tienen una actitud más negativa acerca de sus emociones y que reevalúan menos tienen más depresión y ansiedad al cabo de un año, según revela un estudio realizado por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Autónoma (UAM) analizan los factores psicológicos de estas personas.

En concreto, los resultados del trabajo, denominado “La regulación de las emociones en el cuidado familiar a personas con demencia: un estudio longitudinal”, mostraron que existen dos estrategias que incrementan notablemente este malestar, que son centrar el pensamiento y la atención en las emociones negativas y no ser capaz de reevaluar la situación.

El trabajo, financiado parcialmente por el Ministerio de Educación, se centró en dos tipos de estrategias de regulación emocional. Por un lado, la rumiación, que se traduce en la tendencia a centrarse y “no parar de dar vueltas” sobre lo mal que uno se siente, y, por otro, la reevaluación cognitiva, que es la capacidad para reinterpretar una situación negativa de tal forma que, finalmente, no afecte mucho a la persona.

El profesor de Psicología de la URJC y autor del estudio, Andrés Losada, señaló que “reevaluar sería similar a “buscar el lado positivo de la situación” o “mirar las cosas de una forma menos negativa”. Además, indicó que el empleo de la rumiación se asocia a una menor realización de actividades agradables y de ocio por parte de los cuidadores. Los cuidadores que más “rumian” perciben también una mayor frecuencia de comportamientos problemáticos en su familiar enfermo.

Este experto explicó que “la necesidad casi constante de atención que requieren estos enfermos, observar los cambios que se producen en ellos, sus cada vez más frecuentes e intensos olvidos y sus problemas de comportamiento hacen que los cuidadores experimenten niveles elevados de agotamiento, incluso aunque atiendan con cariño y con las mejores intenciones a sus familiares”.

Sin embargo, matizó que “no todos los cuidadores afrontan del mismo modo esta situación de estrés. Ante problemas objetivamente similares, unas personas desarrollan cuadros depresivos y otras mantienen niveles razonables de bienestar”, señaló.

Los autores del estudio concluyeron que es importante incluir en los programas de intervención para ayudar a los cuidadores módulos terapéuticos dirigidos específicamente a entrenarlos en la estrategia de reevaluación cognitiva y a disminuir el uso de la rumiación, además de potenciar el empleo de otras estrategias alternativas que han demostrado ser más adaptativas (como realizar actividades que les distraigan o actividad física).

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