El déficit de vitamina D influye negativamente en pacientes renales crónicos

MADRID, 05 (EUROPA PRESS)

El déficit en vitamina D influye negativamente en los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), según señalaron los expertos que participan en el simposio “Aspectos no calciotrópicos de la vitamina D en el paciente renal”, en el marco del XXXIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de nefrología (SEN), que culmina este martes en Pamplona.

Según explicaron los expertos, aunque clásicamente se ha considerado que la principal función de la vitamina D es la absorción de calcio y el mantenimiento de la fisiología ósea, actualmente se conoce que la vitamina D también participa activamente en el funcionamiento óptimo de otros sistemas del organismo, incluyendo el cardiovascular (CV), el sistema inmunológico y el endocrino.

Un estudio realizado en el Servicio de Nefrología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, demostró que el 80 por ciento de los pacientes con insuficiencia renal leve o moderada tenían déficit de vitamina D nativa. Por otra parte, además de este déficit previo, el riñón es el órgano final capaz de producir el metabolito activo de la vitamina D, lo que asocia la falta de producción de esta forma activa al déficit previo de vitamina D.

En este sentido, el jefe del Servicio de Nefrología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón en Madrid y co-moderador del simposio, el doctor José Luño Fernández, señaló que “el déficit de vitamina D se ha asociado con el cáncer, la hipertensión, la diabetes, y la insuficiencia cardiaca, pero es todavía más significativo en la población con Enfermedad Renal Crónica (ERC)”.

Por ello, los efectos pleiotrópicos (no relacionados con el metabolismo mineral y óseo) de la vitamina D son de mayor relevancia en esta población con ERC, sobre todo en la fase final de la enfermedad renal, en los pacientes sometidos a diálisis crónica. De este modo, “esta deficiencia participa en las alteraciones en la respuesta inmune, en la resistencia de insulina, función vascular, y alteraciones cardiacas, alteraciones bien documentadas en la población con ERC y asociadas en diversos estudios con la deficiencia de Vitamina D en estos pacientes”, apuntó el nefrólogo.

Por otra parte, estudios observacionales tanto en la población con ERC moderada como en la población en diálisis, han observado una asociación significativa entre los niveles de vitamina D y una mejor supervivencia de estos pacientes. Además, estudios controlados en pacientes en diálisis han conseguido demostrar que el tratamiento con metabolitos activos de la vitamina D (paracalcitol o calcitriol) es capaz, igualmente, de mejorar la supervivencia de estos enfermos.

Por tanto, “el déficit de vitamina D es un factor emergente de riesgo cardiovascular y se asocia además a una mayor mortalidad por causas infecciosas y tumores. Este efecto negativo de la falta de vitamina D parece corregirse al menos en la población con ERC avanzada, mediante tratamiento con metabolitos activos de la vitamina D. “De acuerdo con nuestros datos, este déficit de vitamina D de la población con ERC debería de corregirse ya en fases precoces de la insuficiencia renal”, concluyó el Dr. Luño.

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