Expertos desarrollan un método de reconstrucción que permite hablar y comer tras la cirugía de cáncer de amígdalas

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Expertos del Centro Integral de Cáncer de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) han desarrollado una técnica para reconstruir el paladar en pacientes que hayan sido sometidos a cirugía de cáncer de amígdalas, que mantiene la capacidad de los pacientes para hablar con claridad y comer la mayoría de los alimentos, según aparece publicado en “Archives of Otolaryngology – Head & Neck Surgery”.

Según explicaron los responsables de esta técnica, con este nuevo método los cirujanos crean un tubo con el paladar restante uniendo el paladar a la parte posterior de la garganta, al lado de donde se extirpó el tumor. Así, este tubo separa la boca de la cavidad nasal y se cierra durante la deglución, permitiendo a los pacientes a comer y hablar.

Después, los cirujanos cosen el defecto en la base de la lengua para separarla del resto de la reconstrucción, lo que asegura que la lengua se puede mover, y mejora la deglución y el habla. Debido a que la forma del resto del defecto es irregular, se diseña un modelo para el uso de tejido trasplantado que rellene todos los orificios dejados por la cirugía.

Los expertos indicaron que el tejido utilizado para la reconstrucción es un trasplante del brazo u otra parte del cuerpo del mismo paciente. En patrones en forma de L , similares a los patrones de vestir, ayudan al cirujano a determinar el tamaño y la forma del tejido de piel que será extraído para el trasplante.

El profesor asociado de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello y director del programa de microvascular en el Sistema de Salud del centro, el doctor Douglas Chepeha, señaló que se trata del “área que desencadena la deglución, que separa la boca de la cavidad nasal y afecta al habla y la alimentación”. “Generalmente, los pacientes tienen dificultad para comer cuando tienen este tipo de tumor y son sometidos a cirugía”, dijo.

“En particular, los pacientes con menos de la mitad del paladar extraído quedan bien con esta reconstrucción”, aseguró e indicó que se está tratando de asegurar de que lo que queda lengua y el paladar sean funcionales.

En el estudio se siguió a 25 pacientes con cáncer de amígdala, y fueron agrupados en función del volumen de paladar eliminado durante la cirugía –menos de la mitad o más de la mitad–. Los pacientes fueron controlados durante cerca de cinco años tras la cirugía. Ambos grupos presentaron algunos problemas con el habla. Los pacientes a quienes se les había extraído más de la mitad del paladar estaban más limitados en lo que podían comer y se observó en ellos algunas limitaciones para comer en público. Tras implantarles esta técnica, los índices de bienestar emocional fueron altos para ambos grupos, lo que sugirió un bienestar general con sus vidas.

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