Un ácido puede servir para la detección precoz del cáncer

MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Un equipo investigador de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) ha elaborado un método para detectar el ácido sulfénico en las proteínas producidas por los radicales libres, elementos que al ser acumulados generan un “estrés oxidativo” que está vinculado con la activación de las células cancerígenas.

Los radicales libres son moléculas altamente reactivas que contienen oxígeno. De este modo, el cáncer debería responder al tratamiento con antioxidantes que inhiben los radicales descontrolados, o con pro-oxidantes, que incrementarían el “estrés oxidativo” en las células cancerígenas hasta destruirlas.

Pero los experimentos con tales tratamientos han tenido resultados “ambiguos”, posiblemente porque los pacientes difieren en sus “balances redox” –medidor de niveles de estrés oxidativo–, según explicaron los investigadores.

La capacidad de vigilar un marcador de estrés oxidativo que esté vinculado con la activación de las sendas de crecimiento de la célula del tumor, particularmente en una etapa temprana, y la adecuación de los tratamientos, “permitiría estudios más enfocados y podría mejorar las probabilidades de éxito con los antioxidantes y los pro-oxidantes”, dijo una de las autoras del estudio, Kate Carroll.

En este sentido, el nuevo método desarrollado por los investigadores de la Universidad de Michigan detecta el ácido sulfénico en las proteínas –elemento que delata el estrés oxidativo temprano–, una modificación específica de la proteína vinculada con las sendas de crecimiento celular.

El ácido sulfénico se produce cuando un oxidante particular, el peróxido de hidrógeno, reacciona con la cisterna, un bloque de construcción de proteína. Pero dado que la modificación química involucrada es tan pequeña y efímera, ha sido difícil detectarla. Para superar este problema, Carroll y su equipo usaron una sonda química que “atrapa” el ácido sulfénico y lo marca para su reconocimiento por un anticuerpo.

El anticuerpo está etiquetado con una tinta fluorescente que resplandece cuando se la observa con un microscopio. “Por cada línea vimos un patrón muy distintivo de modificaciones del ácido sulfénico que indicaban los niveles diferentes de estrés oxidativo y que sugerían las diferencias en los acontecimientos moleculares subyacentes asociados con el crecimiento del tumor”, explicó Carroll.

“Ahora hay que determinar si los patrones que vemos se correlacionan con la respuesta al tratamiento antioxidante u otras terapias que modulan el estrés oxidativo, pero al menos ahora tenemos una manera de investigar la cuestión”, señaló esta experta.

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