Investigadores españoles evidencian riesgo de anencefalia en hijos de progenitores expuestos a solventes industriales

GRANADA, 3 (EUROPA PRESS)

Los investigadores de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) Marina Lacasaña y Clemente Aguilar han liderado un estudio, pionero a nivel internacional, que ha evaluado la relación entre la exposición a solventes industriales y el riesgo de tener un hijo con anencefalia, una malformación congénita del sistema nervioso central.

En concreto, la anencefalia afecta al tubo neural, que no se desarrolla de forma adecuada, lo que resulta incompatible con la vida.

Este estudio, que lleva por título “Maternal and paternal exposure to organic solvent and anencephaly” y que se publicará próximamente en la revista “Occupational and Environmental Medicine”, aporta ahora dos novedades a lo que se sabía hasta la fecha: la exposición de la madre, aún siendo indirecta, es tan determinante o más que la del padre, y el período previo a la concepción debe tenerse también muy en cuenta.

Estudios anteriores habían demostrado ya una relación evidente entre la exposición de hombres que trabajan en la industria a solventes orgánicos y el riesgo de tener hijos con esta malformación. Pero las investigaciones que profundizaban en la exposición de la madre, tanto de forma directa como indirecta, eran escasas y no concluyentes, según recoge la EASP.

Además, tampoco se había delimitado hasta la fecha los diferentes tiempos de exposición en relación a la concepción o “ventanas”, como se denomina en la investigación. Esto ha permitido evaluar momentos como la exposición aguda (periodo periconcepcional: tres meses antes y uno después de la fecha de la última menstruación) y crónica a solventes orgánicos (periodo previo al periconcepcional).

Por ello, las implicaciones del hallazgo en la salud pública son evidentes. Así, las mujeres que se exponen directamente en el trabajo a solventes orgánicos o que viven con hombres expuestos a estos compuestos (exposición indirecta) deben ser protegidas, especialmente durante el período periconcepcional, si están planeando tener un hijo.

METODOLOGÍA

La investigación se desarrolló en México entre 2000 y 2001, al ser este país el que ostenta la tasa más alta de anencefalia del mundo, con 8,05 casos por cada 10.000 nacimientos. El diseño del estudio fue de casos y controles de base poblacional con apoyo de los registros del Sistema de Vigilancia Epidemiológica para los Defectos del Tubo Neural de México.

Así, se estudiaron 151 casos de anencefalia con 20 semanas o más de gestación, así como un grupo control de recién nacidos vivos sin ninguna malformación congénita aparente al nacimiento. Tanto a las madres de los casos con anencefalia como a las de los niños sin malformación se les aplicaron cuestionarios estructurados para obtener información acerca de exposiciones previas en el trabajo, características sociodemográficas y de su estilo de vida, así como de su historia reproductiva, además de un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos.

Según los autores del trabajo, los resultados de la investigación son aplicables para cualquier zona del mundo, en la que se usen solventes orgánicos en el trabajo y, por lo tanto, seria conveniente informar, a través de los programas de seguridad laboral, del riesgo que supone tanto la exposición ocupacional directa de la mujer a solventes orgánicos, como la exposición indirecta que recibe la mujer a través del contacto con una pareja expuesta a estas sustancias químicas. Todo ello, con especial atención y cuidados durante el periodo periconcepcional o si se está planeando tener un hijo.

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