Expertos españoles estudian nuevas técnicas de detección de restos de fármacos en alimentos de origen animal

GRANADA, 3 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han iniciado un proyecto de investigación dirigido a establecer nuevas técnicas analíticas de detección de fármacos, fundamentalmente antibióticos en alimentos de origen animal, lo que posibilitará la cuantificación e identificación de residuos de medicamentos de forma más rápida y eficaz.

Según la responsable de este proyecto de excelencia, Ana María García Campaña, el mismo plantea el uso de técnicas de separación miniaturizadas, ya que “se necesita menos cantidad de muestra a analizar”, además de que dichas técnicas “son más respetuosas con el medioambiente al reducirse el consumo de disolventes orgánicos”.

Por otro lado, se consiguen cortos tiempos de análisis y se detectan múltiples compuestos en una misma muestra con alta eficacia y resolución. En concreto, los expertos de la UGR han iniciado sus ensayos en grasas, hígado, riñón, leche y músculo de bovinos, porcinos, caprinos, equinos, aves, conejos e incluso salmónidos.

Para la detección de estas sustancias emplearán técnicas de detección de restos y trazas de elementos ajenos como la electroforesis capilar y cromatografía líquida capilar y de ultrarresolución, acopladas con sistemas que permiten la detección de muy bajos límites de residuos, como la fluorescencia inducida por láser o la capacidad de identificación inequívoca de los residuos, como la espectroscopía de masas.

Entre los fármacos diana se encuentran sulfonamidas y derivados de la diaminopirimidina; penicilinas, cefalosporinas, quinolonas, macrólidos, flurofenicol y compuestos asociados, tetraciclinas, ansamicina, pleuromutilinas, lincosamidas, aminoglucósidos y agentes antiparasitarios, como salicilanidas, benzimidazoles, derivados fenólicos, entre otros.

ANIMALES ENFERMOS Y SANOS

“Los antibióticos se emplean tanto para tratar animales enfermos como en animales sanos como promotores del crecimiento. Esta presencia se proyecta hacia el ser humano ya que una ingesta continua y en elevadas dosis de estos residuos en alimentos puede generar resistencias bacterianas, alergias o reacciones adversas”, agregó la investigadora.

Además, se refirió a la existencia de un “problema industrial”, al sostener que la presencia de antibióticos “puede alterar el proceso de fermentación en la producción de derivados lácteos, como el yogur o el queso, o encubrir la presencia de patógenos en un alimento contaminado”.

La presencia de residuos en alimentos de origen animal está legislada, tanto la cantidad máxima de ciertos medicamentos, como las sustancias que no pueden estar presentes. Por ello, superar esos límites constituye un delito contra la salud.

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