Las mujeres optimistas tienen menos riesgo de enfermedad cardiaca

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

Las mujeres optimistas tienen un menor riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca o morir de cualquier causa en comparación con las mujeres pesimistas, según un estudio dirigido por la Universidad de Pittsburgh que se publica en la revista “Circulation: Journal of the American Heart Association”.

Los resultados también mostraron que las mujeres con un alto grado de hostilidad cínica, que albergan pensamientos hostiles hacia los otros o tienen una desconfianza general hacia las personas, se encontraban bajo un mayor riesgo de mortalidad aunque su riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca no estaba alterado.

Según los autores, las mujeres optimistas en comparación con las pesimistas tenían un 9 por ciento menos de riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca y un 14 por ciento menos de riesgo de morir por cualquier causa después de más de ocho años de seguimiento. Además, las mujeres con un alto grado de hostilidad cínica en comparación con aquellas con un bajo grado eran un 16 por ciento más propensas a morir durante los ocho años de seguimiento.

Los investigadores estudiaron a 97.253 mujeres postmenopáusicas de emtre 50 y 79 años de la Iniciativa de Salud de las Mujeres (WHI, según sus siglas en inglés).

Estas mujeres no padecían cáncer o enfermedad cardiovascular al inicio del estudio. Los autores emplearon el cuestionario especializado para medir el optimismo y la hostilidad cínica y clasificaron las puntuaciones en cuartiles: puntuaciones altas de 26 o más denotaban optimismo; de entre 24 y 25 se consideraron medias; de 22 a 23 eran medio bajas; y las puntuaciones por debajo de 22 eran signo de pesimismo.

Los resultados mostraron que las mujeres optimistas eran menos propensas a tener diabetes, hipertensión, colesterol alto o síntomas de depresión, a fumar, ser sedentarias o tener un índice de masa corporal elevado. Sin embargo, la relación entre optimismo y enfermedad cardiaca y mortalidad persistió después de tener en cuenta otros factores.

Según señala Hilary A. Tindle, directora del estudio, “es un muy razonable punto de partida para futuras investigaciones en esta área tanto para los posibles mecanismos de cómo las actitudes afectan a la salud y para los ensayos controlados para examinar si las actitudes pueden cambiarse para mejorar la salud”.

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