Experto opina que considerar la esquizofrenia como una enfermedad es “un mito” para dar respuesta a presiones sociales

LA RÁBIDA (HUELVA), 6 (EUROPA PRESS)

El psicólogo Miguel Costa Cabanillas aseguró hoy en una ponencia dentro de un curso que organiza la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), que pensar que la esquizofrenia es una enfermedad mental “es un mito, una afirmación especulativa e hipotética”, ya que nada ha probado la existencia de la “supuesta enfermedad”.

Así, Costa explicó que “esta ideología pervive porque los psicólogos toleran mal la incertidumbre y sienten alivio estableciendo etiquetas como enfermedad”. En su opinión, el motivo por el que los profesionales dan respuestas inmediatas de explicación y control responde a “las presiones de industrias como la farmacológica y de la sociedad en general y el prestigio y autoridad social que se otorga a quienes lo afrontan”.

Por lo tanto, apuntó que “surge como un intento de explicación y control de los comportamientos raros y diferentes”, pero consideró que hay que tener en cuenta que la biografía de cada persona está siempre “en contexto, en función de la situación como marco de referencia en el que adquiere sentido ella”.

“Si vemos una persona desnuda por la calle, es posible que la gente piense que está trastornado, pero quizá la opinión sea distinta si supieran que va desnudo porque va a participar en una de las fotos masivas de Spencer Tunick”, argumentó Costa.

En este sentido, manifestó que se trata de “un error lógico y un fraude epistemológico” utilizar expresiones tomadas del contexto social verbal tales como “tiene una enfermedad o es un trastorno mental” para referirse a “comportamientos extraños o anormales”, siendo otra grave equivocación, a su juicio, “creer que esas expresiones se corresponden literalmente con fenómenos realmente existentes”.

“Es una falacia”, por lo tanto, “utilizar un psicofármaco como tratamiento curativo de entidades de cuya existencia no se aportan evidencias”, insistió el psicólogo, quien afirmó que las personas que reciben el trato para “esa supuesta enfermedad” experimentan cambios, pero eso “no es una prueba de que en esas personas exista una entidad patológica”.

“El hecho de que los fumadores experimenten alivio de la ansiedad al ingerir la nicotina de un cigarrillo no prueba que los fumadores sufran una enfermedad que se cura con la nicotina”, apostilló.

Para Costa, la mejor ayuda en estos casos tendría que ir reorientada hacia el “valor de la vida”. De este modo, “fortalecer a la gente y a los contextos en los que vive reduciendo las conductas adversarias de la vida, facilitar que la gente adquiera autonomía y capacidad para influir en el curso de su vida y reducir o eliminar/renovar repertorios más amplios, flexibles y afectivos serían una buena alternativa lidiar con los comportamientos singulares.

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