Toletvm Visigodo constata que hay «notables avances arqueológicos» en el segundo campo de excavación de Vega Baj

El Área 30.000 deja ver vestigios de grandes habitaciones de época visigoda e islámica

TOLEDO, 2 (EUROPA PRESS)

Toletvm Visigodo ha constatado que se están realizando «notables avances arqueológicos» en el segundo campo de excavación de la Vega Baja de Toledo, abierta en la campaña 2009 y denominada Área 30.000.

A través de un comunicado, Toletuvm Visigodo aseguró que «comienza a ofrecer información muy importante apenas tres meses después de su apertura». Esta superficie, de unos 15.000 metros cuadrados, se encuentra situada en el extremo sureste del yacimiento, cercana al ángulo formado por las calles Mas del Rivero y la Avenida de Carlos III.

Ocupa una posición dominante en el entorno al situarse a una cota más elevada que el resto del campo arqueológico, extendiéndose sobre la primera terraza formada por el río Tajo.

La decisión de llevar a cabo las excavaciones en este lugar, la tomó Toletum Visigodo, explicó, 2tras comprobar las condiciones favorables existentes por la magnitud de restos que ya se atisbaban en ese entorno».

Los trabajos previos, realizados en su día por las empresas privadas de arqueología, se habían limitado a la retirada mecánica de los estratos de tierra más recientes que cubrían los restos arqueológicos, sin llegar a profundizar en el calado real de las estructuras que ahora empiezan a aflorar.

La baja intensidad de aquellas actuaciones está permitiendo que, con los trabajos de la actual campaña, emerja en el yacimiento un entramado de estancias «altamente interesantes desde el punto de visto histórico y arqueológico2.

El Área 30.000 adquiere otro motivo de enorme interés dado que fue en este espacio donde se localizó, hace dos campañas, el denominado «tesorillo», conservado actualmente en el Museo de Santa Cruz, y compuesto por treinta monedas de oro visigodas.

En este lugar también se encontró la pizarra visigoda, la primera de sus características de Castilla-La Mancha, de la que Toletum Visigodo informó recientemente.

Por lo que van determinando los arqueólogos desde que comenzaron los trabajos el pasado mes de mayo, se trata de una de las zonas del yacimiento en la que parece conservarse vestigios de habitaciones y cámaras pertenecientes a una importante ocupación visigoda y también islámica, tanto en sus momentos iniciales en el siglo VIII como, posiblemente, de épocas más avanzadas.

GRANDES EDIFICIOS

Destaca la posición elevada y de relativo dominio visual del Área 30.000 sobre el entorno parece ser determinante para que, en este lugar, se construyeran edificios de cierta importancia. El análisis de los restos superficiales permite deducir la existencia de patios de enormes dimensiones en tomo a los cuales se agrupan numerosos recintos, también de gran tamaño.

Las medidas de estas edificaciones, o conjuntos de edificios, conduce a pensar que albergaron a un amplio grupo de personas y estaban destinados a la utilización de unidades familiares grandes.

No obstante, para determinar si su utilidad era de carácter doméstico o administrativo, será necesario esperar a que las excavaciones aporten datos suficientes que permitan establecerlo con total seguridad, si bien, no cabe ninguna duda de que la época en la que se data el origen de estas estructuras es visigoda.

Los restos arquitectónicos documentados hasta el momento en el Área 30.000 hacen entrever que estas grandes superficies estaban construidas con suelos de opus signinum (una mezcla de cal, arena y teja machacada), a las que se asocian muros con enlucidos de cal y sillares de granito que, parece, sirvieron como soportes de grandes espacios porticados.

Tras los estudios preliminares de los restos se constata, nuevamente, que se trata de una zona que fue urbanizada en época visigoda y que continuó en uso en época andalusí, como ponen de manifiesto los materiales hasta ahora recuperados: trozos de cerámica y otros utensilios.

A lo largo de este periodo se acometieron distintas reformas en los edificios y, presumiblemente, cambios de funcionalidad que los arqueólogos tratan de clarificar en el transcurso de las excavaciones.

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