El tabaco aspirable no parece aumentar el riesgo de cáncer

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Un metanálisis realizado por la empresa P.N. Lee Statistics y Computing Ltd. en Sutton (Reino Unido) muestra que el tabaco en polvo que se aspira, el denominado “snuff” utilizado en Escandinavia y Estados Unidos, no tiene un efecto perceptible sobre el riesgo de varios tipos de cáncer. Los resultados del trabajo se publican en la revista “BMC Medicine”.

Los científicos, dirigidos por Peter Lee y Jan Hamling, realizaron el análisis de 89 estudios de Estados Unidos y Escandinavia. Descubrieron que, después de tener en cuenta los ajustes sobre el tabaquismo actual, cualquier efecto de los productos estadounidenses o escandinavos actuales de “snuff” parece muy limitado.

Según señala Lee, “está claro que cualquier efecto del tabaco sin humo sobre el riesgo de cáncer, si existe, es cuantitativamente mucho más pequeño que los efectos conocidos del tabaquismo”.

En 2005 en Estados Unidos se produjeron un total de 142.205 muertes en hombres de 35 años o más derivadas de siete tipos de cáncer que se consideran causados por el tabaquismo. Los investigadores señalan que si estas personas jamás hubieran fumado, el número de fallecimientos se hubiera reducido en 104.737 personas. Hasta 79.195 de estos fallecimientos que se hubieran podido evitar se debieron al cáncer de pulmón.

Según los autores, si el tabaco sin humo se introdujera en una población similar de personas que nunca hubieran fumado, el metanálisis muestra que cualquier aumento en el riesgo hubiera sido insignificante en comparación con las vidas salvadas al reducir el consumo de cigarrillos.

“Nuestro estudio muestra de forma muy clara que, en un pronunciado contraste con el tabaquismo, el consumo de tabaco sin humo tiene pocos o ningún riesgo de cáncer. Las preocupaciones sobre los efectos del tabaco sin humo sobre el cáncer oral obtienen respuesta en nuestros análisis que muestran una ausencia de relación basada en la evidencia combinada de estos 14 estudios publicados desde 1990 que permiten un control adecuado de los efectos del tabaquismo”, concluye Lee.

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