La cordillera de los Andes propició la biodiversidad de América del Sur y no el Amazonas, según un estudio

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

Un estudio, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), concluye que el nacimiento de la cordillera de los Andes jugó un «papel clave» en la aparición y extensión de la biodiversidad tropical, un hallazgo que cuestiona las tesis tradicionales que consideran al río Amazonas el motor de la expansión de la biodiversidad de la región.

Así, la explicación va «más allá de factores ecológicos», a los que tradicionalmente la comunidad científica ha achacado la riqueza neotropical, como las óptimas condiciones de luz y humedad de la zona. Por eso, en los últimos años, han surgido hipótesis más integradoras, que intentan explicar la riqueza de la región en términos históricos o evolutivos», según apunta la directora del estudio e investigadora del CSIC, Isabel Sanmartín.

El estudio, publicado en la revista PNAS y reseñado en el último número de Science, basa sus conclusiones en el estudio evolutivo de la familia de plantas Rubiaceae, de la que procede la planta del café, muy presente en la región.

De este modo, los autores analizaron secuencias de ADN de los vegetales, combinando los resultados con evidencias geológicas, paleontológicas o climatológicas utilizando un nuevo método de análisis biogeográfico.

Los datos obtenidos en la investigación sugieren que las Rubiaceae migraron desde Laurasia (Europa, Norteamérica y Asia) hacia América del Sur a mediados del Terciario, hace unos 40 millones de años. Para ello se sirvieron del levantamiento de los Andes del Norte. Allí, estas plantas permanecerían hasta el Mioceno, hace unos 23 millones de años.

Asimismo, el trabajo aporta nuevas pruebas sobre la existencia, en tiempos prehistóricos, de dos accidentes geográficos cuya presencia en la zona es muy discutida por geólogos y paleogeógrafos: el Portal Occidental de los Andes, una barrera geográfica a la altura del Sur de Ecuador, y el Lago Pebas, un gran sistema lacustre con una extensión en torno al millón de kilómetros cuadrados ubicada en la cuenca occidental del Amazonas.

El hecho de que las Rubiaceae no se dispersara hacia el sur de los Andes hasta el Mioceno parece avalar la existencia del portal, una región de tierras bajas entre los Andes del Norte y los Andes Centrales que se veía a menudo invadida por las aguas del Pacífico.

De confirmarse su existencia, el portal habría impedido el paso de animales y plantas entre ambos sectores de la cordillera hasta que, a mediados del Mioceno, se produjo el levantamiento de la cordillera oriental de los Andes, fenómeno que abrió el camino de las especies de montaña hacia el sur.

Según explica Sanmartín, el cierre del portal andino en el Mioceno coincidió con la formación en la mitad occidental de la cuenca amazónica (entre los actuales Perú, Colombia y Brasil) del Lago Pebas. «Nuestro trabajo aporta evidencia de su existencia y de su papel como barrera geográfica en plantas, al igual que el portal», añade la investigadora.

El aislamiento tanto del portal como del lago explica, según el estudio, que en la actualidad ambas zonas coincidan con dos puntos con una de las mayores tasas de acumulación de plantas y animales autóctonos de América del Sur, la región de Huancabamba, al sur de Ecuador, y la cuenca occidental del Amazonas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *