Una prueba sanguínea detecta el envejecimiento molecular

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Estados Unidos) han desarrollado una prueba sanguínea que detecta el envejecimiento molecular y no sólo el cronológico. Los resultados del estudio se publican en la revista “Aging Cell”.

En 2004 los investigadores descubrieron que a medida que las células y los tejidos envejecen, la expresión de una proteína clave llamada p16INK4a aumentaba en gran medida en la mayoría de los órganos de los mamíferos. Debido a que p16INK4a es una proteína supresora de tumores, los investigadores del cáncer están interesados en su papel en el envejecimiento celular y la prevención del cáncer.

Los mismos investigadores han probado que el mismo marcador biológico está presente en la sangre humana y que se asocia de forma destacable tanto con la edad cronológica como con ciertas conductas como el tabaquismo y la inactividad física, conocidas por acelerar el proceso de envejecimiento.

Los investigadores señalan que han solucionado los impedimentos técnicos para desarrollar una prueba de sangre simple que detecte la expresión de p16INK4a, que está presente en las células llamadas linfocitos T, también conocidas como células T.

Según explica Norman Sharpless, responsable del estudio, “este es un importante paso hacia una herramienta práctica que determine clínicamente la constitución molecular de una persona y no sólo su edad cronológica”.

Los investigadores validaron la prueba en 170 sujetos humanos sanos divididos en dos grupos a los que extrajeron sangre. Estos participantes completaron un cuestionario sobre su estado de salud presente y pasado, así como sobre sus conductas saludables.

Los autores descubrieron que la expresión del marcador biológico se asociaba de forma fuerte con la edad cronológica del donante, en realidad, aumentaba de forma exponencial con la edad. Además, los mayores niveles estaban asociados de forma independiente con el tabaquismo y la inactividad física así como con marcadores biológicos de debilidad humana.

“Descubrimos una correlación muy débil entre el marcador biológico y la obesidad, medida por el índice de masa corporal (IMC), a pesar de que otros datos sugieren que la restricción calórica ralentiza la edad. Los datos sugieren la posibilidad de que el menor ejercicio podría en realidad ser peor con respecto a la edad molecular que un IMC elevado”, añade Sharpless.

Aunque se desconoce si la prueba es un buen reflejo de la edad celular en todos los tipos de tejidos humanos, los investigadores creen que es el primer paso hacia un mejor conocimiento de los tejidos como en aspectos como la idoneidad de órganos para los trasplantes, la propensión a la mejoría tras la cirugía o la toxicidad futura de la quimioterapia para los pacientes de cáncer.

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