Del vaso al cerebro en seis minutos

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El alcohol se sube a la cabeza. Investigadores de la Universidad de Heidelberg (Alemania) han comprobado con qué rapidez lo hace y han llegado a la conclusión de que sólo seis minutos después de haber tomado una cantidad de alcool equivalente a tres vasos de cerveza o dos de vino –lo que supone un tasa de alcohol en sangre del 0,5 o el 0,6– ya se producen cambios en las células cerebrales. Asi lo han observado mediante el uso de espectroscopia por resonancia magnética (en la imagen). Los datos disponibles hasta ahora provenían excusivamente de ensayos en animales. Los resultados se publican en la revista “Journal of Cerebral Blood Flow and Metabolism”.

El cerebro reacciona rápidamente al alcohol. “Nuestro estudio proporciona evidencia de la utilización de energía alternativa en relación a la ingestión de alcohol. Por ejemplo, el cerebro utiliza un derivado del alcohol en lugar de la glucosa para su necesidad de energía”, explica el doctor Armin Biller, del departamento de Neurorradiología en Heidelberg. De esta forma el efecto nocivo se produce con rapidez.

Durante el experimento, la concentración de sustancias tales como la creatina, que se relaciona con la protección de las células, se reduce a medida que la concentración de alcohol se incrementa. La colina, un componente de la membrana de las células, también se reduce. “Esto indica probablemente que el alcohol induce cambiuos en la composición de las membranas de las células”, declaró el doctor Biller.

Igual que el efecto del alcohol llega con rapidez también suele desaparecer sin dejar secuelas. “Nuestro seguimiento mostró al día siguiente que los cambios en los metabolitos cerebrales después de un consumo moderado de alcohol en personas sanas resultaron completamente reversibles”, señala el experto.

“Sin embargo, asumimos que la habilidad del cerebro para recuperarse del efecto del alcohol decrece o queda neutralizado a medida que el consumo de alcohol aumenta. Los efectos agudos demostraron en nuestro estudio que podrían posiblemente formar la base de un daño cerebral permanente que se produce en alcohólicos. Esto debería clarificarse en futuros estudios”, dijo.

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