El Nobel de Química Roger Kornberg ve “falta de apoyo político y económico” en la lucha contra el sida o gripe A

Resalta que las medidas de la Administración Obama están “en la buena línea” y desea que el cambio “sea permeable” al resto del mundo

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 12 (EUROPA PRESS)

El premio Nobel de Química en 2006, Roger Kornberg, aseguró hoy que en la lucha contra enfermedades como el cáncer o el sida, o incluso la gripe A, “lo que falta es voluntad política y apoyo económico”, porque “a día de hoy”, la ciencia tiene todos los conocimientos para combatirlas.

El catedrático de la Universidad de Stanford, que se encuentra en la capital gallega para participar en el Programa ConCiencia de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), hizo hincapié en que el “problema es político y de financiación”, ya que los gobiernos están “más interesados” en invertir “en otras cosas”, que en ciencia básica. “Ciencia básica, la esperanza del progreso” es, precisamente, el nombre de la conferencia que impartirá el viernes en el Teatro Principal compostelano.

En esta línea, Kornberg explicó que la comunidad científica conoce “las causas” y tiene “los medios” para reconocer, mitigar los efectos y luchar contra la difusión de virus como el de la gripe A, tras lo que apuntó que “los límites no son científicos, sino presupuestarios”.

Respecto a la declaración de pandemia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Kornberg no descartó la posibilidad de que el virus de la gripe A mute, pero, en caso de darse esta situación, no provocará “en ningún caso” los efectos “desastrosos” de otras gripes, como la sufrida en España en 1918, que causó el fallecimiento de unos 50 millones de personas.

“La mutación ocurre cada ciertos años, es inevitable”, comentó, por lo que añadió que “podría ocurrir”. Con todo, mandó un mensaje tranquilizador ya que, según recordó, “en la actualidad no se producirían muertes por infecciones secundarias” y, además, el sistema médico está mucho más avanzado que en aquellos años.

“NUEVOS TIEMPOS”

“La cantidad que sería necesaria para financiar investigaciones y medicamentos es ridícula”, resaltó. Así, llamó la atención sobre el hecho de que el Gobierno de Estados Unidos –su país natal– sea el que más invierte en investigación para la cura de enfermedades y que, sin embargo, la cifra total destinada a este fin sea “mucho menor a las ayudas para curar a la General Motors” –en relación al “plan de rescate” de la compañía de automóviles–.

Pese a todo, aseguró que con la actual Administración norteamericana se atraviesan “nuevos tiempos” y mostró su deseo de que este cambio “sea permeable” al resto del mundo. En este sentido, aludió a que las medidas del presidente Barack Obama están “en la buena línea”, lo que ejemplificó con su reciente discurso en la Academia de las Ciencias.

Obama consideró recomendable que entre el 3 y el 4 por ciento del PIB de los Estados se dedique a gasto científico, porcentaje que Kornberg consideró “bueno”, aunque comentó que le gustaría que “algún día” superase al de gasto militar.

Preguntado por las investigaciones sobre células madre, indicó que los avances en este campo son “considerables”, y restó importancia a la polémica derivada de la oposición de instituciones sociales y religiosas. “Los científicos hacen y la sociedad debe decidir”, zanjó, tras lo que matizó que, a este respecto, las autoridades judías –comunidad a la que pertenece– no ejerce una influencia “tan grande” como la musulmana o la cristiana.

“LA VIDA ES QUÍMICA”

“La vida es química, la química puede curar cualquier enfermedad”, aseveró el profesor de química, que alcanzó el reconocimiento de la Academia sueca hace dos años por sus trabajos sobre la transición de los genes, en concreto, sobre las bases moleculares del grupo de organismos denominados eucarióticos.

Este galardón se sumó al que obtuvo su padre, Arthur Kornberg, Nobel de Medicina en 1959 junto con el español Severo Ochoa. A este respecto, el científico bromeó con que la obtención de premios Nobel “no es una enfermedad genética”.

La transformación de la secuencia genética en una proteína es el proceso que se conoce como transición. El paso anterior en la cadena de reproducción, el de replicación, fue el estudio desarrollado por su padre.

Por último, Kornberg resaltó que el alto porcentaje de Nobel judíos –una quinta parte de los premiados, cuando representan el 0,2 por ciento de la población mundial– se puede deber a una “tradición de estudio e investigación muy arraigada en la cultura hebrea”.

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