Expertos apuestan por la monitorización neurofisiológica en una intervención de columna para reducir el riesgo de lesión

VALENCIA, 8 (EUROPA PRESS)

Las especialistas en Neurofisiología Clínica del Hospital Casa de Salud, la Dra. Silvia Parra, la Dra. Mª Jesús Estarelles y la Dra. María Rueda, aseguraron ayer que la monitorización neurofisiológica en una intervención de columna tiene como objetivo detectar cualquier daño neurológico tan pronto como sea posible. Por este motivo, “esta técnica puede ser de ayuda en las operaciones de columna en las que exista riesgo de lesión neurológica”, según informaron en un comunicado fuentes de la Casa de la Salud de Valencia.

Además, afirmaron que la monitorización neurofisiológica “no es necesario que se realice en todas las cirugías del raquis, depende de si el médico que va a intervenir, normalmente un traumatólogo o un neurocirujano, considera que existe riesgo de lesión neural”.

A pesar de que la monitorización neurofisiológica lleva tiempo implantada, su uso se ha extendido en los últimos años ya que permite “controlar las funciones de la médula y raíces nerviosas al mismo tiempo que se está realizando la intervención”, apuntaron las especialistas.

Por tanto, “la monitorización neurofisiológica tiene la capacidad de detección precoz de daño medular y puede aportar información útil para la toma de decisiones durante el acto quirúrgico”, indicaron.

El funcionamiento de este sistema permite que los especialistas en Neurofisiología Clínica “valoren, de modo continuo durante una intervención, las diferentes funciones del sistema nervioso (sensitiva y motora)”, explicaron las expertas del Hospital Casa de Salud.

Este control lo hacen, dijeron, aplicando unos pequeños impulsos eléctricos sobre nervios periféricos en las piernas o en el cuero cabelludo, mientras el paciente se encuentra anestesiado; estos impulsos son trasmitidos a través de la médula hasta la corteza cerebral o los músculos de las piernas, respectivamente, mientras el médico está interviniendo.

Las respuestas producidas por estos estímulos “se van registrando en un ordenador, controlando en todo momento el mantenimiento de la conducción a través de la médula, y el tiempo que tarda en producirse. Si vemos que el estímulo tarda mucho en llegar o no lo hace, es que hay un problema, por lo que podemos informar al cirujano de forma muy precoz de la existencia de una posible alteración en el sistema nervioso, y aplicar un tratamiento inmediato”.

Además, “también podemos ayudar a identificar estructuras nerviosas y aportar información sobre la colocación de tornillos mediante unos pequeños estimuladores para la raíz nerviosa”.

Este tipo de intervenciones requieren “el trabajo conjunto en quirófano de cirujanos, anestesistas y neurofisiólogos” por lo que es imprescindible la compenetración entre las distintas especialidades. Los buenos resultados de esta técnica hacen previsible su extensión a intervenciones de otras especialidades quirúrgicas que lleven implícito algún riesgo neurológico, en las que se actúe directa o indirectamente sobre las estructuras del sistema nervioso o, incluso, que precisen la localización de determinados nervios.

-. Firma: FPH .-

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