El Hospital La Fe de Valencia realiza con éxito el cuarto trasplante de riñón entre personas vivas

VALENCIA, 3 (EUROPA PRESS)

El Hospital Universitario La Fe de Valencia ha realizado con éxito el cuarto trasplante de riñón entre personas vivas desde que en julio de 2007 el centro reactivó este programa de donación y trasplante renal gracias a la incorporación de la cirugía laparoscópica, una técnica mínimamente invasiva para la extracción del órgano del donante vivo, según informó la Generalitat en un comunicado.

En total, La Fe ha llevado a cabo 2.241 trasplantes renales desde 1979, de los que 1.893 se han practicado en adultos y 348 en niños. Sólo en el 3% (63) de los casos los órganos han procedido de donantes vivos y excepto las cuatro intervenciones que se han realizado desde 2007, todos los demás trasplantes de riñón de este tipo tuvieron lugar durante la década de los 80 mediante cirugía abierta.

Además de los trasplantes renales, que suponen más del 39% de toda la actividad trasplantadora del hospital, La Fe es el único centro sanitario español acreditado para realizar todo tipo de trasplantes de órganos y tejidos: pulmón, corazón, hígado –también entre personas vivas–, páncreas, manos y brazos, cara, médula, sangre de cordón y córnea. En total, La Fe ha llevado a cabo 5.686 trasplantes a lo largo de su historia.

Según la Generalitat, la actual falta de órganos procedentes de cadáver está llevando a los hospitales a impulsar programas de trasplante de donante vivo, que encuentran en el riñón su opción “más viable”. La Fe fue el primer hospital de la Comunitat Valenciana y uno de los cinco primeros centros de España en ofrecer esta modalidad de trasplante, que consiste en extraer por laparoscopia, haciendo pequeñas incisiones y realizando el proceso a través de una cámara, el órgano compatible de un familiar sano para implantarlo acto seguido en el receptor.

La laparoscopia supone un mayor avance con respecto a la extracción del órgano por cirugía abierta, como se venía haciendo desde los años 80, puesto que comporta “menos agresividad quirúrgica para el donante, provoca menos dolor postoperatorio y permite una recuperación más rápida”, según la misma fuente.

Por su parte, el trasplante de riñón de donante vivo tiene mejores resultados tanto a corto como a largo plazo en el receptor frente al de un órgano de cadáver. Supone una mejor función inicial del injerto, un manejo más fácil, permite elegir el momento del trasplante y el tratamiento inmunosupresor puede ser menos agresivo. Además, puede evitar o acortar el tiempo de diálisis, pues el paciente no debe permanecer en lista de espera hasta la llegada del órgano, con su consiguiente deterioro.

El donante debe de ser preferentemente un familiar, tener una edad comprendida entre los 18 y 65 años, gozar de buena salud, carecer de antecedentes de enfermedades, disponer de una buena función renal y contar con un grupo sanguíneo y HLA compatible con el receptor.

Para proceder a la extracción del órgano, el donante es sometido a diversas pruebas y exploraciones y su estado de salud física y mental deberá ser acreditado por un médico distinto de quienes vayan a efectuar la extracción y el trasplante. Posteriormente, debe dar su consentimiento expreso por escrito ante un juez encargado del Registro Civil de la localidad que se trate.

ACTO “COMPLETAMENTE ALTRUISTA”

En España la donación es “libre y desinteresada y en ningún caso se extraen ni utilizan órganos de donantes vivos cuando pueda considerarse que media condicionamiento económico, social o psicológico”. Se trata, en definitiva, de un acto completamente altruista que en el caso del trasplante renal de donante vivo requiere también un informe positivo del Comité Ético del Hospital.

El trasplante de riñón es la mejor alternativa para los pacientes que padecen insuficiencia renal crónica avanzada, enfermedad que afecta actualmente a unos 5.000 pacientes en la Comunitat Valenciana y en torno a unas 40.000 en España.

Esta patología se produce por un deterioro del riñón que provoca acumulación de líquidos y productos de desecho, que acaban afectando a otros sistemas del cuerpo y que hacen que el paciente precise de diálisis para sobrevivir. Sin embargo, no a todos los pacientes con esta enfermedad se les puede realizar el trasplante.

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