Los exámenes de detección de cáncer de mama deben adelantarse

MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

Un estudio sobre los factores de riesgo del cáncer de mama en las mujeres jóvenes del Instituto de Investigación del Cáncer de Mama Family Campbell y del Centro de Ciencias de la Salud Sunnybrook en Toronto (Canadá) señala que los análisis para detectar la enfermedad deberían empezar antes. El trabajo, que se publica en la edición digital de la revista «The Lancet Oncology», también sugiere un mayor uso de técnicas como las imágenes de resonancia magnética (IRM) que evitan la radiación derivada de las mamografías.

En el estudio participaron 400 mujeres jóvenes de entre 15 y 39 años y sus madres. En vez de medir la densidad mamográfica (DM), un factor de riesgo en las mujeres mayores y de mediana edad, los investigadores realizaron IRMs para medir la concentración de agua en las mama, una medida similar a la DM, en las jóvenes evitando así las radiaciones. Además, los investigadores tomaron una muestra de sangre de las mujeres en el mismo día del ciclo menstrual. Las madres pasaron por una mamografía y una muestra aleatoria de 100 también por la IRM de mama.

Los investigadores descubrieron que en las madres, el porcentaje de agua en las mamas medido por las IRM se vinculaba al porcentaje de DM medido por el mamograma. En el caso de las hijas el porcentaje de agua en los tejidos fue superior al de las madres, un 45 por ciento frente al 28 por ciento, y disminuía según aumentaban la edad y el peso aunque aumentaba con la altura. Además, se asoció de forma positiva con un aumento de la DM en sus madres. El peso, la altura y la DM de la madre se convierten así ahora en factores de riesgo del cáncer de mama.

Según los investigadores, el modelo Pike de incidencia del cáncer de mama predice que las mamas serán más susceptibles a los agentes que causan cáncer (carcinogenes) a edades más tempranas. El estudio actual muestra que el porcentaje de variación de agua en las mamas es superior entre los 15 y los 19 años que entre los 20 y los 30 y que disminuye con la edad.

Los autores señalan que un alto grado de densidad mamográfica podría surgir entre mujeres de mediana edad con mayor tejido fibro-glandular en la juventud, cuando la susceptibilidad a los carcinogenes es mayor. Por ello, los autores señalan que las intervenciones para prevenir el cáncer de mama deberían comenzar antes de la edad adulta.

Las mayores concentraciones en sangre de la hormona del crecimiento también se vincularon con un mayor porcentaje de agua en las mamas. La hormona del crecimiento regula el crecimiento general así como el de las mamas, lo que sugiere que las mujeres más altas podrían tener más riesgo de cáncer de mama. El estudio actual mostró que cada diferencia de 5 centímetros en la altura de las hijas se asoció con un aumento de un 3 por ciento más de agua en las mamas, lo que sugiere un mecanismo por el que el crecimiento afecta al riesgo de cáncer.

Los autores concluyen que estos resultados sugieren que las diferencias en la composición del tejido de las mamas en los inicios de la juventud podrían ser un posible mecanismo de esta mayor susceptibilidad. «Con la identificación de los factores ambientales y genéticos que influyen en la composición del tejido mamario en los inicios de la vida podríamos desarrollar métodos de prevención seguros y eficaces», afirman los investigadores.

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