Faltan unidades de rehabilitación cardiaca

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El jefe de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal, el doctor José María Maroto Montero, ha denunciado este lunes, en la presentación el libro «Corazón e infarto. 101 preguntas esenciales», que en España tan sólo hay 20 unidades de rehabilitación cardíaca, y ha señalado que existe infraestructura «suficiente» para cubrir esta necesidad.

El experto indicó que «la rehabilitación en España no llega al tres por ciento, mientras que en países como Austria alcanza el 90 por ciento, y en Cuba en cien por cien. No se hace, pero se podría hacer sin grandes gastos», aseguró, y añadió que «también depende de que los médicos quieran hacerlo, ya que vende más un trasplante que el trabajo a largo plazo».

En este sentido, el doctor Maroto destacó los beneficios de estas unidades, e hizo referencia a los resultados de un estudio realizado por los miembros de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal, y que fue publicado en la «Revista Española de Cardiología», según el cual la rehabilitación cardíaca en pacientes de bajo riesgo tras un infarto agudo da lugar a descensos significativos en la mortalidad y en la incidencia de nuevos eventos a largo plazo.

El trabajo incluyó a 180 pacientes, que se dividieron de forma aleatoria en dos grupos, y en uno de ellos se realizó un programa de rehabilitación. Finalmente, los resultados revelaron que hubo un descenso significativo en la mortalidad, en concreto, la supervivencia a los 10 años fue del 91,8 por ciento en el grupo de rehabilitación, frente al 81,7 por ciento del grupo de control.

Además, el número de complicaciones no mortales fue inferior en el grupo de actuación, (35,2% frente al 63,2%), la presentación de angina inestable fue de 15,7 por ciento frente al 33,9 por ciento, la insuficiencia cardíaca fue del 3 por ciento frente al 14, y la necesidad de cirugía de revascularización del 8,4 frente al 22,9 por ciento. En este sentido, el doctor Maroto subrayó que los pacientes «se mueren menos si además de implantar a los pacientes un desfibrilador se controlan los factores de riesgo».

Por otro lado, también destacó el beneficio de costes, ya que los datos obtenidos de otro estudio, realizado en 180 supervivientes de un infarto de miocardio, muestran que al cabo del primer y sexto año del episodio agudo los beneficios estimados entre el grupo de rehabilitación y de control fueron de 30.495,59 euros el primer año, y de 104.888,09 euros al finalizar el estudio. Por ello, los responsables del trabajo concluyeron que la administración pública y los seguros privados tengan en cuenta la conveniencia de poner el práctica estos sistemas terapéuticos.

Según explicó el experto, cuando un paciente llega a esta unidad, tras haber padecido un infarto, se les explica en qué consiste el programa, y se realiza un test psicológico para observar si el paciente padece ansiedad o depresión. Además, se lleva a cabo una prueba de esfuerzo, con el objetivo de determinar la capacidad física de la persona, y ver con qué intensidad se deben realizar los ejercicios indicados por el profesional sanitario.

PREGUNTAS, DUDAS Y FALSAS IDEAS ACERCA DE LOS PROBLEMAS CARDIACOS

Respecto al libro, cuyo prólogo está escrito por Julio Anguita, el autor señaló que el objetivo ha sido informar a los enfermos y sus familiares acerca de los consejos y recomendaciones que los profesionales de la salud transmiten a sus pacientes. «A veces se crea angustia al enfermo, pero este libro no pretende asustar, sino que deja claro que el futuro del enfermo depende de lo que el paciente haga, no sólo de lo que haga el médico», precisó.

Además de las preguntas, el libro incluye un apartado en el que se muestran las ideas y falsas creencias que existen entre la población general, como que la persona que ha sufrido un infarto de miocardio ya no puede trabajar, que no se puede montar en avión o en coche, que las relaciones sexuales son peligrosas para el paciente, o que la medicación tomada para controlar la hipertensión se puede suspender una vez que la tensión se ha normalizado.

Por otro lado, este libro incluye otras preguntas frecuentes, entre las que el experto destacó que las más comunes son la diferencia entre infarto y angina, si el corazón queda afectado tras un episodio, la extensión de la necrosis, si el daño es irreversible, los cambios en el estilo de vida, si se pueden realizar actividades como el buceo, o si se puede consumir alcohol y café.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *