Cuatro hospitales españoles colaboran para conseguir una vacuna contra el herpes

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

Los hospitales Clínico San Carlos y Puerta de Hierro de Madrid, y Vall d”Hebron, y Clinic de Barcelona participan en un estudio internacional de vacunación frente al herpes zoster dirigido a personas mayores de 50 años, según informó la Comunidad de Madrid.

Se trata de un estudio clínico multicéntrico, en fase II, para evaluar la inmunogenicidad y seguridad de una nueva vacuna frente al herpes zoster en personas de 50 años y mayores, en el que participan 400 personas de las cuales el Clínico San Carlos y Puerta de Hierro Majadahonda aportan un total de 66 voluntarios, 33 cada uno. El resto de pacientes los aportarán los hospitales barceloneses y una serie de centros repartidos entre EE.UU. y la República Checa.

El herpes zoster (HZ), familiarmente conocido como “culebrilla”, es una enfermedad causada por el virus de la varicela-zoster. La primera infección causada por este virus es conocida como varicela, enfermedad muy frecuente en la infancia. Cuando el episodio de varicela se resuelve, el virus no se elimina del cuerpo y permanece latente en los gangliosdonde se puede reactivar en determinadas situaciones produciendo el herpes zoster muchos años después.

Cualquier persona que haya padecido varicela puede desarrollar herpes zoster a lo largo de su vida aunque la edad y la situación de inmunosupresión son importantes factores de riesgo. Con casi dos millones de casos al año en Europa, la incidencia del herpes zoster aumenta especialmente después de los 50 años. Se estima que en Europa y Estados Unidos el 90 por ciento de los adultos se han infectado con el virus, y hasta un 30 por ciento de ellos desarrollarán herpes zoster a lo largo de su vida.

Los síntomas del herpes zoster son pequeñas ampollas dolorosas en la piel (que causan ardor en muchos casos), normalmente agrupadas en una parte del cuerpo o de la cara en forma de “cinturón”, que duran de dos a cuatro semanas, normalmente precedidas de dolor de cabeza, malestar general y fiebre. Una vez que ha desaparecido la erupción, aproximadamente entre el 10 y el 15 por ciento de los pacientes desarrolla una neuralgia posherpética o fuerte dolor constante y debilitante que no siempre responde al tratamiento y que puede alterar radicalmente la vida ordinaria del paciente durante meses e incluso años.

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