Botánicos valencianos descubren una especie de planta hepática acuática en el Sáhara argelino

VALENCIA, 18 (EUROPA PRESS)

Un equipo de investigadores del Departamento de Botánica de la Universitat de València (UV) ha descubierto una nueva población de Riella affinis, una “rara” especie de planta hepática acuática, en el Tassili n”Ajjer (Sáhara argelino). La investigación ha sido recientemente publicada en Cryptogamie, Bryologie, según informaron fuentes de la institución académica en un comunicado.

Las Riella constituyen un género muy especializado de hepáticas primitivas, de origen gondwanico. Se trata de pequeñas plantas de morfología laminar adaptadas a los hábitats acuáticos estacionales, según indicaron las mismas fuentes. El hallazgo se produjo en una pequeña “guelta” rocosa localizada en el Parque Nacional Argelino Tassili n”Ajjer.

El Tassili n”Ajjer es una vasta región de 80.000 kilómetros cuadrados, localizada en el extremo sureste de Argelia, colindante con Libia y Níger, y en pleno centro del desierto del Sáhara. El área es “mundialmente conocida” tanto por la belleza de sus formaciones rocosas, como por albergar una de las colecciones de pinturas neolíticas al aire libre “más sorprendentes del mundo”.

En el Sáhara, los grandes macizos montañosos como el Hoggar, el Aïr y el Tibesti, presentan un clima ligeramente más fresco y húmedo que las llanuras circundantes. Bajo unas condiciones climáticas desérticas, estos macizos montañosos han actuado “como auténticas islas biogeográficas, permitiendo la supervivencia de una flora relicta con notables endemismos saharianos (Cupressus dupreziana, Myrtus nivellei, Olea laperrinei) durante los últimos miles de años”.

A pesar de su ubicación en pleno desierto, las “intensas y ocasionales” precipitaciones de estas montañas son suficientes para alimentar pequeñas balsas o “gueltas” en tamasheq (lengua de origen bereber utilizada por el pueblo tuareg). Las “gueltas” tienen un “notable interés ecológico, resultando vitales para la supervivencia tanto del ganado doméstico como de la fauna salvaje”.

Las más permanentes están colonizadas por una “interesante” flora acuática. Como resultado de su relativo aislamiento, la zona conserva una fauna “sorprendente y relativamente” abundante que incluye numerosas especies de roedores, gundis (Massoutiera mzabi), damanes (Heterohyrax brucei), arruís (Ammotragus lervia), gacela dorcas (Gazella dorcas subsp. osiris), chacales (Canis aureus), y muy probablemente, una pequeña población relicta de guepardos (Acinonix jubatus).

DESCUBRIMIENTO “DOBLEMENTE SIGNIFICATIVO”

El descubrimiento de R.affinis en una de estas gueltas es “doblemente significativo”, por tratarse de una especie “extremadamente rara, previamente citada sólo en unas pocas localidades dispersas por el planeta (Canarias, Israel, Sudáfrica, India)” y por ubicarse en pleno corazón del desierto del Sáhara, en uno de los entornos “más desérticos e inhóspitos de la biosfera”.

El último proceso de desertificación del Sáhara es relativamente reciente y se remonta a tan sólo unos 6.000 años antes de Cristo. La profusión en el área de pinturas neolíticas con motivos de la fauna típica de la sabana africana y de ganado doméstico bovino, así lo atestiguan.

La supervivencia de la especie en un ambiente “tan hostil”, se explica por una combinación de estrategias de naturaleza reproductiva, entre las que destaca la “extremada resistencia de las esporas” a la desecación durante largos períodos de tiempo (muy probablemente decenas de años), el desarrollo de órganos sexuales masculinos y femeninos (gametangios) sobre la misma planta, lo que facilita la autofecundación aún en el caso de eventos de colonización extremadamente raros y un rápido crecimiento vegetativo que asegura la formación de un banco masivo de esporas.

Es muy probable que con ayuda del viento y junto con el polvo del desierto, estas esporas se dispersen a cientos o miles de kilómetros de la población original. El Sáhara es la mayor fuente de polvo eólico del mundo, con vientos que soplan siguiendo diferentes trayectorias.

El hallazgo de esta Riella, el primero en el del Sáhara central y el segundo en África, plantea un “enigma biogeográfico notable”, pues “no está claro si la población detectada procede de un evento de colonización reciente o, por el contrario, es reflejo de poblaciones relictas refugiadas en los grandes macizos montañosos africanos desde los últimos periodos pluviales del Holoceno”, según las mismas fuentes.

Si bien la notable dispersión de las localidades conocidas sugiere un “activo proceso de dispersión” por el viento, su presencia en las Islas Canarias, sugiere que la especie era probablemente más frecuente en el Sáhara durante los períodos más húmedos del Holoceno. El equipo liderado por F. Puche, espera poder realizar nuevas campañas de prospección en el futuro inmediato.

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