El CSIC desvela que el virus de la bursitis infecciosa se sirve de su tamaño para aumentar su capacidad infectiva

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han descubierto que el virus de la bursitis infecciosa se sirve de su tamaño para aumentar su capacidad infectiva, según un estudio publicado en el último número de la revista «PNAS».

Así, han descubierto que la bursitis infecciosa, considerado por la comunidad científica un fósil viviente, presenta una estructura «insólita» ya que su cápsida, el contenedor del material genético del patógeno, es más grande de lo que necesitaría para sobrevivir en su viaje entre infectado e infectado.

El estudio explica además que las dimensiones de su cápsida le habrían permitido evolucionar hacia modelos virales más complejos, lo que le convierte, según los autores, en un «eslabón perdido» entre las diferentes familias de virus y en un valioso objeto de estudio de su evolución.

En general, los virus están formados por un ácido nucleico con capacidad para infectar y un contenedor proteico, denominado cápsida. «Los virus constituyen un paradigma en la optimización de recursos genéticos. De hecho, resulta sorprendente cómo llevan a cabo sus funciones vitales, teniendo en cuenta su limitado contenido de información genética», explica miembro del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, el investigador José Ruiz Castón.

«HALLAZGO IMPACTANTE»

«El hallazgo resultó impactante, ya que podría parecer un derroche natural sin precedentes a lo largo de la evolución biológica. Sin embargo, la investigación revela que este comportamiento permite al virus aumentar su capacidad infectiva, ya que una cápsida más grande permite al virus almacenar mayor cantidad de ácido nucleico infectivo», apunta.

Esta particularidad, según señala, podría haber facilitado que el virus secuestrase información genética de las células a las que infecta o de otros microorganismos, «promoviendo de esta manera su evolución hacia modelos virales de mayor complejidad».

El equipo dirigido por Ruiz Castón decidió analizar la cápsida de la burisitis infecciosa, ya que se trata de una patología que afecta a los pollos y que tiene gran repercusión económica en la industria avícola, así como en la ecología.

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