Investigadores españoles relacionan el déficit de materia gris en el cerebro con la esquizofrenia y el trastorno bipolar

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Una investigación liderada por científicos del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) revela que los adolescentes con un primer brote de psicosis de trastorno bipolar o de esquizofrenia tienen un menor volumen en la materia gris del cerebro que los adolescentes sanos.

El estudio, publicado recientemente en el «Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry», y del que se hace eco el SINC, analiza una muestra de 121 jóvenes sanos y enfermos, con una edad comprendida entre los 7 y los 18 años, que fueron sometidos a un examen por resonancia magnética para registrar los posibles cambios estructurales.

El objetivo del estudio es examinar y localizar en el cerebro las diferencias en el volumen de materia gris en personas sanas y las diagnosticadas con brotes psicóticos en la infancia o en la adolescencia. La psicosis fue clasificada por los investigadores en tres subgrupos: esquizofrenia, trastorno bipolar y otras psicosis que no se encuadran en ninguna de las anteriores.

«Lo interesante es descubrir qué alteraciones comunes tienen dos tipos de psicosis que se diferencian clínicamente, como la esquizofrenia y el trastorno bipolar, para mejorar el diagnóstico de estas enfermedades», explica a SINC Santiago Reig, uno de los autores del estudio e investigador en el Laboratorio de Imagen Médica del Hospital Gregorio Marañón.

Los resultados del trabajo confirman un menor volumen de la materia gris, la sustancia del cerebro donde se concentran las células neuronales. Este déficit, común en el grupo de esquizofrenia y trastorno bipolar tipo I, supone que la función que realiza esa parte del cerebro está «de alguna manera atrofiada».

El hallazgo podría permitir ver alteraciones comunes en distintas patologías y, por tanto, «puede ayudar a desarrollar fármacos y encontrar rasgos comunes en las distintas patologías», apunta el investigador. «Este tipo de resultados son fundamentales para el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad», recalca.

No obstante, advierte de que aún no se puede hacer una relación causal entre una alteración en esa zona y la aparición de estas patologías ya que las enfermedades psiquiátricas necesitan un diagnóstico más complejo. Pero lo que refleja la investigación es que la mayoría de las personas con esquizofrenia y trastorno bipolar tipo I sufren este déficit de materia gris y la mayoría de las personas sanas poseen un volumen normal.

«Todavía no sabemos si la pérdida se debe a la enfermedad o no», dice Reig. Sólo es una pieza más para ayudar a conocer rasgos comunes de las enfermedades psicóticas. «Quizá relacionándolos con otros nuevos hallazgos se pueda completar algún día el puzzle de las enfermedades psiquiátricas», concluye. El déficit de materia gris en el cerebro es común en adolescentes con esquizofrenia y trastorno bipolar tipo I.

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